SOBRE VER LAS CONTRADICCIONES EN NOSOTROS MISMOS
He escrito recientemente sobre los lados que en nosotros son oscuros, inconscientes o no reconocidos, lo cual da como resultado que vivimos siempre en pequeñas partes de nosotros mismos, que no recordamos el resto de nosotros mismos en diferentes momentos, que hablamos de la necesidad de acrecentar la conciencia para que pueda abarcar todo el círculo de la vida humana. Por esta razón se dijo una vez en los comienzos de la enseñanza que es preciso conocer todos los “Yoes” en nosotros y agregó que estábamos completamente equivocados y no podíamos crecer más debido a que éramos conscientes de un solo “Yo” al que tomábamos como nuestra conciencia, como nosotros mismos. Por lo tanto no vemos contradicciones en nosotros mismos y vivimos, por así decirlo, siempre en un pequeñísimo lugar. A medida que aumenta la memoria de Trabajo, a través de la observación de sí, empezamos a desconfiar del “Yo” particular en el que nos toca estar en un momento dado. Cuando digo que no confiamos en él, quiero decir que no creemos completamente en lo que está diciendo, en lo que está pensando, en lo que está sintiendo en ese momento mismo. Si no lo comprendemos, un “Yo” cualquiera que ocupa en ese momento el lugar principal en nosotros, en “Yo” cualquiera al que tomamos como nosotros mismos en ese momento, y que dice y hace y promete cosas por un breve instante, un momento después ya no sabremos nada de él. En otras palabras, es preciso ser mucho más conscientes de esta rotación de los “Yoes” en nosotros para que podamos recordar lo que dijo un “Yo” y también otro “Yo”. De otro modo no tenemos un Ser definido, lo que significa que nuestro Ser cambia constantemente, al ser controlado por el “Yo” temporario del momento.
Ahora bien, ¿cuál es la cosa en nosotros que está más alto que los “Yoes” ordinarios y porqué se repite tanto en el Trabajo que debemos observar nuestros diferentes “Yoes”? la respuesta es que tenemos en nosotros un “Yo” Observante y si tan sólo pudiéramos usarlo, como este tiene una memoria propia por estar fuera de la maquinaria de los “Yoes” giratorios y los observa, con desapego, forja su propia memoria de los diferentes “Yoes” que ha observado y esta memoria es llamada la memoria de Trabajo. Es preciso comprender que cada “Yo” que aparece mecánicamente y se hace cargo de nosotros por un momento tiene su propia memoria, pero el “Yo”Observante tiene una calidad de memoria muy diferente.
M.NICOLL

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