El cuento de las arenas 


 Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto.  Del mismo modo como había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas, tan pronto como llegaban a éstas. 
Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar el desierto, y sin embargo, no había manera. 


Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo, le susurró: “El viento cruza el desierto, y así puede hacerlo el río.” El río objetó que se estaba estrellando contra la arena, y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y esa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. - Arrojándose con violencia como lo vienes haciendo, no lograrás cruzarlo. Desaparecerías o te convertirías en pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino. 
- ¿Pero cómo podría esto suceder?
- Consintiendo en ser absorbido por el viento. 
Esta idea no era aceptada por el río. Después de todo, él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. 
-¿ Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?
 - El viento - dijeron las arenas - cumple esta función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río. 
-¿ Cómo puedo saber que esto es verdad? 
 - Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aun eso tomaría muchos años; y un pantano no es la misma cosa que un río. 
- ¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?
 - Tú no puedes en ningún caso permanecer así,- continuó la voz. - Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. - Eres llamado así, aun hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial. 


Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él, ¿ cuál sería? había sido transportado en los brazos del viento. También recordó - ¿o le pareció?- que eso era lo que realmente debía hacer, aun cuando no fuera lo más obvio. 
Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer nuevamente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas mas lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente los detalles de la experiencia. Reflexionó: 
- Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.  


El río estaba aprendiendo, pero las arenas susurraron:
- Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras, las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña. Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía, está escrito en las arenas.
 ANÓNIMO
'Comparto con ustedes en estas imágenes, el Recuerdo del sábado pasado, sobre el  Encuentro maravilloso que tuvimos. 
Descubriendo y aportando lo mejor de cada uno de nosotros.  
Viendo, sintiendo, escuchando, percibiendo y reconociéndonos como parte de todo lo que estaba presente.  
Llevándonos una clave para reproducir e incorporar a lo cotidiano,  allí donde realmente podemos comprobar nuestro crecimiento espiritual: la Vida de todos los días. 
Gracias!
 CM






CUANDO LA SUTILEZA 
ES  TU APOYO EN EL SENDERO 
EL UNIVERSO TE PERTENECE.
CM

El Perdón es un estado de Consciencia.
Una cualidad del Amor.
El Corazón contiene de por Sí al Perdón,
por lo tanto se expresa ante cualquier actitud humana
contraria al Amor.
Es la Totalidad que se expresa, absorbiéndolo todo,
distribuyendo la Bondad de la Unidad.
Como un cielo sin nubes a pleno sol,
que cuando se lo observa no se ve nada, 
sin embargo contiene el Infinito.

Cristina Morey

ENCUENTRO CON UNO MISMO
Marzo 2012
Te invita a participar de: 

Un nuevo encuentro de exploración interna 
en relación con la Naturaleza



Para qué:

*Activar estados de Conciencia
*Detectar diálogo interno, imágenes, sensaciones y percepción en relación con la experiencia vivencial.
*Registrar diferentes estados provenientes de los estimulos externos e internos.
*Fundirse en el espejo de la relación.
*Registro de Unidad.

Inscripción y consultas:

Entrevista previa

EL TIEMPO VIVO
Y
LA INTEGRACIÓN
DE
LA VIDA


-MAURICE NICOLL-
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Reflexionemos un instante acerca de nuestras nociones ordinarias de eternidad.  Los términos 'eterno' y 'eternidad' yacen aunados en nosotros debido a nuestra psicología temporal. Ya que todo cuanto entendemos naturalmente lo entendemos en términos de nuestro tiempo y espacio, no podemos menos que imaginar que eternidad significa eternidad del tiempo, una vasta cantidad de tiempo, un tiempo que sigue y sigue (en línea recta) más allá de todo cálculo, —'por siempre jamás'. Y hasta es posible que pensemos que la vida eterna es únicamente algo que continúa en la muerte, una perpetuación de sí en un tiempo sin fin. 
Descargamos esta manera de pensar, este nivel de la mente, sobre nuestras nociones de la eternidad en la misma forma en que lo hacemos sobre las nociones de las cosas del espacio y del tiempo. El pensamiento antiguo consideraba que tiempo y eternidad son inconmensurables, que están inalienablemente separados. (Platón habla acerca de la inconmensurabilidad de las dimensiones). 
Pertenecen a niveles completamente diferentes en la escala de realidad que es el verdadero Universo, o sea, a diferentes dimensiones. Todo lo que tiene que ver con la eternidad, con la vida eterna, el alma o el mundo en la eternidad, se colocaba en contraste con todo cuanto pertenece al tiempo, a la vida temporal, al fluir del mundo como nosotros le conocemos, como también con nuestros pensamientos corrientes y la vida emocional que hay en ellos, en cuanto no han sido tocados por el sentido de un significado más intenso.  Se conectaba la eternidad con el mundo del ser; el tiempo con el mundo del devenir, en el que 'nada verdaderamente es'. (Timeo, 27).  En el tiempo 'nada es, sino que todas las cosas devienen', (Teeteto, 152).  No podemos mantenernos asidos a cosa o persona alguna en el tiempo porque lo que ello, o él, o ella realmente son, no está ahí, no está en el tiempo.  Todas las cosas están siempre cambiando en el tiempo; algunas cambian lentamente, como el contorno de las montañas, otras más velozmente, como nuestros cuerpos; algunas muy velozmente, como una casa en llamas.  El tiempo es cambio en toda clase de diferentes escalas; y el mundo fenomenal está hecho de este continuo cambio, a diferentes velocidades; es un continuo cambio de todo, como un reloj lleno de ruedas. 
Por fuera existe esta corriente del devenir, pero por dentro una corriente de pensamientos y de sentimientos siempre mudables, una sucesión de diferentes 'yo', de pequeños fragmentos de nosotros mismos, un mundo de devenir en el que nada es, en el que nada poseemos y en el que tampoco nos poseemos a nosotros mismos.  Y pensamos acerca de todo este cambio en el tiempo como progreso; y no solamente abrigamos esta extraordinaria y absurda ilusión, sino que también imaginamos que la estabilidad, que es nuestro secreto anhelo, puede buscarse en esta tremenda maquinaria del cambio, en el girar de las ruedas de este enorme reloj.  Pero sabemos que aquello que es estable siempre se colocó fuera del tiempo.  Siempre se ha dicho que en el hombre hay algo que yace tras de su 'psicología del tiempo', alguna posibilidad precisa de ser que suele llamarse 'eternidad' o vida eterna. Eclesiastés dice que aun cuando las cosas están bajo el gobierno del tiempo en el mundo visible, y aun cuando el hombre están bajo el dominio del tiempo, 'aun el mundo dio en su corazón'. (III-11).  La palabra que se emplea es olean —que en las versiones corrientes se tradujo sencillamente por mundo— y que significa el macrocosmos.  Es decir que la aprehensión del espacio superior es una posibilidad en el hombre.  Y es solamente natural para el pensamiento de aquella época que Eclesiastés, tras hablar acerca de aquel orden de realidad que corresponde al tiempo que pasa, se refiriese también a otro orden que está fuera del tiempo.  Dice que el corazón del hombre puede comprender la realidad superior —hasta cierto punto. Por lo tanto, la verdadera distinción entre el tiempo y la eternidad es cualitativa, y, por lo mismo, tiene que yacer en el reino de la experiencia psicológica. Si se le considera en forma abstracta, ninguna cantidad de tiempo puede producir eternidad, así como por mucho que extendamos una línea no podremos producir un cuadro o un cubo. Si se le considera psicológicamente, ninguna cantidad de experiencia temporal puede constituir un momento de experiencia eterna. 'No se puede definir la eternidad por el tiempo o tener relación alguna a él'. (Spinoza) Debemos librarnos de todas las conexiones que producen asociaciones con el tiempo antes de poder comenzar a entender lo que quiere significar eternidad.  Debemos en especial anular la expresión 'por siempre, jamás'.  Cuando se glorifica a Dios 'por siempre, jamás', se significa la existencia corúa; la imaginación se eleva a otro orden de realidad por encima del tiempo, ('hacia el eon' o 'hacia el eon de los eones). En un orden de dignidad —o escala— Dios es pre-eonio, idea que encontramos mucho antes de que fuese escrito el Nuevo Testamento. También hemos visto que en los escritos Herméticos se da el orden de Dios, Eon y Tiempo. Pero porque en nuestros tiempos, especialmente en los actuales, no tenemos noción alguna de escala, de niveles, el lenguaje que se refiere a la eternidad y el que se refiere al tiempo, están siempre mezclados. 
 Psicológicamente, entonces, la eternidad estaba conectada a un posible estado o condición del hombre, a un estado de plenitud del ser. En términos cosmológicos se refería a una forma perfecta del mundo tras las percepciones del hombre. Volvamos a algunos pensamientos y definiciones: 'Todo cuanto en el 'fue' es una cosa, y en el "será' otra, es algo que deviene, pero que nunca es. Marcha con el tiempo y por ello se le mide en términos de 'llegar a ser'.  
En contraste con este flujo, 'todo lo que es eterno' lo es de una sola vez'. (Proclo).  Esta diferenciación es claramente cualitativa. Karl Barth observa: 'Si yo tengo un sistema, consiste en esto: hasta donde tengo capacidad o habilidad para hacerlo, siempre tengo presente lo que Kierkegaad ha llamado "la infinita distinción cualitativa" entre el Tiempo y la Eternidad, tanto en su significado positivo como negativo'.  Comenta que el hombre se pierde a sí mismo en sí mismo al confundir tiempo y eternidad y por tanto eternidad con tiempo, o sea que intenta lo que no se puede intentar con semejante confusión de pensamiento. (W. G. Hanson, Karl Barth').  Hanson indica que la falta de percepción de la diferencia que hay entre tiempo y eternidad, falta que es, a su vez, debida a la falta de reconocimiento de la escala en el universo, da al hombre la idea de poder llevar a cabo, o de lograr, y esta idea es totalmente falsa.  Cita aquellas líneas, ya casi completamente olvidadas, que dicen: 'mortífera cosa es el hacer; el hacer termina en la muerte', etc.  Hoy, por ejemplo, tenemos la idea de que podemos conquistar la naturaleza.  Psicológicamente, esta totalidad o plenitud que se conecta con la palabra eternidad, es comparable a un estado en el que el hombre 'mora en uno'.   Al comienzo de este capítulo se dijo que la idea de la unidad y el significado de eternidad están conectados.  Las expresiones uno, único, unidad, totalidad, plenitud, están todas relacionadas en este sentido.  Y en contraste con esta idea de uno, todo cuanto pertenece al tiempo se calificó de ser algo que sigue en 'número', o sea que no mora en uno, sino que se escapa hacia el tiempo, a la sucesión, hacia el 2, 3, 4, 5, etc.  La idea de la totalidad, y su significado con relación a la eternidad, se da en una bella descripción por Severino Boecio.  Y la doy acá integra porque a menudo se la mutila atándola en fragmentos.  Boecio fue un senador romano del siglo quinto; estaba preso, condenado a muerte cuando, se dice, escribió sus Consuelos de la Filosofía en los que se incluye este trozo: (el énfasis de las cursivas es obra mía). 'Que Dios es eterno es acuerdo de todo el que posee razón. ¿Qué es, pues, la eternidad?... La eternidad es la posesión completa y simultánea de una vida sin fin en un solo todo.         El significado de esto se hará más claro si comparamos lo eterno a lo temporal.  Todo cuanto vive en el tiempo se mueve hacia adelante, a través del presente, que viene del pasado hacia el futuro; ningún ser situado en el tiempo puede captar la extensión de su vida en conjunto.  Semejante ser aún no ha llegado al mañana; ya ha perdido el ayer; y aún en vuestra vida de hoy día vivís un momento fugaz y transitorio, vez a vez.  Y aquello que yace sujeto a las condiciones de la existencia en el tiempo, aun cuando nunca haya comenzado a ser y nunca cese de ser (como Aristóteles sostenía que era el universo, sin principio y sin fin), no es, sin embargo, por este motivo, algo que pueda derechamente considerarse eterno.  Pues aun cuando su vida sea sin fin, no la capta, ni la abarca en toda su extensión junta; no posee el futuro y ha dejado de poseer el pasado.  Aquello que capta y que posee junto, en un solo todo; aquello que capta el contenido de la vida sin fin; aquello en lo cual nada del futuro está ausente y nada del pasado huido; aquello puede derechamente llamarse eterno.  Semejante ser ha de asirse a si mismo en su propia comprensión; tiene que ser siempre presente en si mismo, y ha de poseer la corriente sin fin del tiempo fugaz como si le fuera presente.  Hay quienes que, al enterarse que Platón afirmó que este Universo no tuvo principio en el tiempo y que nunca tendrá un fin, suponen que ello conduce a pensar que el universo creado es co-eterno con su Creador.  Pero están errados. Una cosa es la travesía en el curso de una vida sin fin (este es el modo de existencia que Platón adscribió al Universo); y otra cosa es contener toda la extensión de la vida sin fin, comprendida en un solo presente; y obvio es que el poder hacer esto es una propiedad peculiar a la mente de Dios. No ha de suponerse que la prioridad de Dios a las cosas creadas es asunto de largura de tiempo; Dios es antes que las cosas, mas bien en virtud de la calidad peculiar de su naturaleza indivisa. 
El movimiento sin fin de las cosas temporales es una imitación de la inmutable presencia de aquella vida que no se mueve.  El mundo temporal, puesto que no puede reproducir adecuadamente el modelo, cae fuera de la inmovilidad hacia el movimiento, y declina de un invisible presente hacia una extensión sin fin del tiempo futuro y del tiempo pasado.  Es incapaz de mantener juntos y en su poder todos los contenidos de su vida; más al no llegar nunca a un fin, parece hacer algún esfuerzo para rivalizar con aquello que no puede comprender dentro de si.  Se aterra al presente que le proporciona el momento fugaz; y semejante presente, siendo una especie de copia del eterno presente, otorga a todos los seres que lo poseen una aparente existencia.  Pero ya que este momentáneo presente no puede permanecer, se apresuró a lo largo del camino infinito del tiempo y así ocurrió que, por su movimiento, hizo continua una vida para cuyo contenido total no tenia el poder de asirla, permaneciendo.  Entonces, si queremos llamar a las cosas por su verdadero nombre, usaremos las palabras de Platón, y diremos que Dios es eterno, pero que el universo es perdurable. Ahora bien, puesto que la manera como el juicio capta sus objetos tiene que estar siempre determinada por su propia naturaleza, y Dios siempre vive en un eterno presente, su conocimiento trasciende todo movimiento del tiempo, y permanece en la invisibilidad de su presente; comprende el pasado y el futuro en toda su infinita extensión, y con su indivisible conocimiento contempla todos los acontecimientos como si estuviesen ocurriendo ahora'. En la eternidad, la fruición total del universo es 'ahora y siempre', y eso es con. Ya hallamos este pensamiento en Averroes.  Y en un capítulo anterior dije que el aspecto del MUNDO que le es manifiesto al físico, es solamente un aspecto. Tal como aparece a los sentidos el mundo es un incesante proceso de cambio en el que la materia asume una forma tras otra, buscando, por así decirlo, una finalidad inalcanzable en el tiempo.  Pero Averroes dice que la realización de todos los anhelos por los que nos esforzamos, y su total fruición, 'ya está lograda'. Esta actualización invisible a los sentidos y que yace más allá del tiempo, se obtiene 'ahora y siempre'. Y ahora y siempre son lo mismo. Asimismo, la fruición de todos los anhelos del hombre, 'está ya ahí'. Esta fruición total del universo y de todo cuanto contiene fue lo que se llamó la plenitud de las cosas. Hay una forma de conciencia que se abre a esta plenitud, una luz de la mente que, tanto Averroes como Eclesiastés dicen, el hombre es capaz de recibir. En el Nuevo Testamento, y en otros escritos. la plenitud de todas las cosas se llama pleroma, aquello que llena, aquello que es una medida completa. Pablo continuamente se refiere a esto. Exhorta a su grey a ser fuerte para aprehender 'cuál sea la anchura. la largura, la profundidad y la altura' de suerte que puedan ser llenos de la plenitud de Dios. En la literatura Hermética, se define el bien como el pleroma de Dios.  Y por contraste, el mal se califica de pequeñez, el aferrase a una cosa. ¿Y no es esto el tiempo? Pablo también habla del pleroma de Dios como aquello que hincha todas las cosas, en todos. ('La plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos'. (Efesios 1-23). En la literatura gnóstica se menciona a menudo la idea de la insuficiencia, (hysterema) en contraste con la plenitud (pleroma) de las cosas. Se considera el mundo material del tiempo como un mundo defectuoso, un mundo de frustraciones, como dice Pablo, en el que nada puede jamás estar bien.  El pleroma yace aparte del mundo material, y se le obtiene sólo internamente.  Nuestra propia insuficiencia es que vivimos únicamente en una fracción de nosotros mismos, en un estrecho Yo, en una angosta visión, en el tiempo, en la creencia de que el mundo material del momento lo es todo.  La perfección de sí, el logro de la unidad, está relacionado a la comprensión de la idea de pleroma, con el henchir que, antes que nada, debe significar sobreponerse a nuestra visión temporal; y de esta suerte podremos entender con mayor claridad por qué el hermetista nos aconseja pensar acerca de la vida como algo vivo en todos los puntos, como un movimiento hacia la 'vida eterna'.  Pero el tiempo —la vida— es únicamente una huella a través de la plenitud de las cosas.
RAPPORT




La excelencia en la comunicación es aquello que anhelamos, relacionarnos desde la comprensión hace que  todo sea más sencillo y profundo.




La PNL a este proceso (de crear una relación) le llama “reflejar” o rapport; es crear una base común para entrar en sintonía, llegar a un acuerdo en comunión con el otro. Con esta base podemos entrar en su mundo, comprenderlo, comunicarnos y compartir experiencias. Establecer una relación donde hay armonía, acuerdo, confort  y  afinidad.

El primer paso al proceso de transformación es el encuentro,  el espejo de las relaciones hace que podamos crecer juntos.   En esta relación armónica la personas nos abrimos  a la comunicación.
El logro de Rapport es generalmente inconsciente y quienes así lo hacen quizás no puedan describir cómo lo hacen.  Sin embargo el rapport puede conseguirse aplicando técnicas especificas.  Aunque  lo que llamamos ‘técnicas’,  simplemente son recursos que todos tenemos y que  están en nuestro inconsciente, y que investigando podemos integrarlos a la conciencia.

¿Recordemos  alguna vez cuando estábamos con otra persona en total armonía?  Podría ser una un amor, un familiar o una amistad o alguien a quien  conocimos por casualidad. 
Vamos hacia atrás, a esa instancia y tratemos de descubrir qué tenía esa persona para que nos sintiéramos tan en sintonía con ella.  Seguramente había una afinidad de pensamientos o una coincidencia de opiniones acerca de tal o cual película, libro o experiencia.  Tal vez no nos dimos cuenta, pero quizá teníamos patrones similares de respiración o del habla. A lo mejor también teníamos coincidencia de educación o  de creencias.

‘Reflejar’ se trata de establecer real contacto con el otro.  La posibilidad de encuentro depende de ver, oír, escuchar y sentir en el momento presente a nuestro interlocutor, sin preconceptos, ni juicios. 
Esta tarea de ‘Ver’ al otro nos propone algo tremendamente importante para un Trabajo Interior profundo.   Acallar los ruidos internos, silenciar las voces internas como - juicios, justificaciones, identificaciones, etc-.   No es tarea fácil  pero sí posible, si ponemos en práctica ‘conocernos íntimamente a nosotros mismos’ y tomar conciencia de los mecanismos que impiden nuestra transformación.

‘Todos los seres humanos podemos lograr bienestar, salud, relacionarnos con amor.’
Lo que ha impedido este logro, es desconocer los mecanismos adquiridos que están   programados en la mente, una vez que vamos avanzando en el conocimiento de éstos, vamos descartando lo que no sirve, reubicando lo que sí es útil y  nutriendo aquello que no veíamos, aquello que estaba dormido- ‘nuestra Esencia’-.
No hay nada ni nadie que pueda impedir la  buena comunicación si estamos dispuestos a escuchar, ver,  sentir y percibir al otro.
El objetivo de espejar a otra persona es crear comprensión.  ‘Siempre vayamos donde ellos están.’

Primeramente debemos observar a la persona (sin juzgar) y seleccionar uno o más aspectos de su lenguaje corporal, la voz  y el lenguaje verbal.
Luego haremos rapport  a alguna de las elecciones hechas: al movimiento, a la postura o a la respiración, a la voz o a las palabras, creencias, etc.


Cristina Morey
PROGRAMACIÓN NEURO LINGÜÍSTICA
 INTENSIVO-NIVEL PRACTITIONER
 ____________________________________ .

2012 
Comenzamos en Marzo 

Modalidad: una clase mensual de 4:30hs. -
(Día posible: sábado o martes, a confirmar, entrevista previa) -


-Material de apoyo. -
-Curso teórico práctico vivencial. 
-Se trabaja sobre los distintos vehículos de expresión.


* Respiración, * Movimiento, *Lenguaje Corporal y Verbal.


Certificado de asistencia


Coordina:  Cristina Morey - Máster en PNL - Guía en Trabajo Interno.


 informes: abriendocaminos25@yahoo.com.ar


 Buenos Aires.


 "Lo que esto significa para mí como terapeuta es que tengo una sola idea en mente: ayudar a las personas que acuden a mí con su sufrimiento, a lograr cambios en sus vidas. Mi única herramienta es el modo como uso mi cuerpo, mi voz, mis manos y el modo que uso las palabras." 


 Virginia Satir


SOL
Y cuando la visitó el Amor 
estaba distraída
pero no había cielo 
que impidiera recuperar al Sol 
ante el Gran Día. 
Caprichosa, 
ella  se escondía.  
Él esperó 
y esperó 
hasta que se dio cuenta,
de que sólo el abrazo 
la haría sentir su calor,
y danzaron juntos  la Vida.
El Sol se deslizó por el horizonte,
el capricho, 
se había desvanecido como el día,
ella se miró al espejo
y no vio más que otro espejo
lleno de imágenes infinitas.

Cristina Morey

ANTES DE ENCONTRAR AL VIENTO

El bullicio sucedía después de haber vivido la calma,
se repetía en todos los lugares que recorría,
adentro, afuera…
Esperaba el momento del cambio,
no dependía de mí, simplemente era así.   
Esperaba tomando un rico café,  
en su espuma se dibuja un corazón donde se veía el futuro. 
El sol aun no había llegado al zenit,
sin embargo el calor abrazaba todo.
Continuaba viendo la armonía en todas las cosas,
el humo de un cigarro nublaba el rostro del fumador,
mientras los motores se silenciaban estando detrás del ventanal.
De alguna manera la música del local de café
y  las voces  de la clientela,
apaciguaban el ruido que se recibía del exterior.  
Eran como dos mundos separados por aquel  gran vidrio. 
Ni adentro, ni afuera había quietud,
todo estaba en movimiento.
La señora  del sombrero,
iba más suelta que los demás,
tenía un ritmo alegre en su andar,
hasta que una ráfaga de viento  lo hizo volar de su cabeza,
sus cabellos danzaron y la alegría quedó en el sombrero.
De repente en el interior
se detuvo el ruido
para observar la única de las 4 esquinas que no estaba cercada,
en ella no se amontonaba la gente
sino que apuraban su paso  sin reconocer lo que allí palpitaba.  
Se había tornado invisible a los ojos de la mayoría,  
sólo se detuvo una pareja joven  abrazados,
por unos instantes  absorbieron aquella libertad.
De pronto todo se oscureció
y la luz de interior del local
se encendió intensa sin caer en la vanidad.
Después de tanto movimiento,
el gris del pavimento caliente llevaba a la reflexión. 
Tres hombres irrumpieron en la cafetería
haciendo mucho ruido de voces y corridas  de sillas,
era  hora de irse,
seguir andando,
andando,
y corriendo al viento.

Cristina Morey



La Magia del Silencio. 


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada En Barcelona, 13 de Septiembre de 1984 Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) el 26 de Septiembre de 2008 


 Vicente. — En cierta ocasión, en una de las reuniones periódicas del ashrama, el Maestro nos dijo que el silencio es el mejor de los sonidos, y aquello parecía casi imposible de comprender, cómo el silencio puede representar una forma de sonido; y sin embargo, conforme fue pasando el tiempo nos dimos cuenta verdaderamente que el sonido es una actividad objetiva y que el silencio es una actividad subjetiva, que todo en el Plan de Dios es actividad y que depende del grado de selectividad de los sonidos o de las palabras, y de la selectividad mística del silencio, donde se estructura la coraza del discípulo, la luz, la coraza con la cual tiene que repeler los golpes que da el mundo a todos aquellos que se apartan por ley de vibración de su estamento… (corte de sonido)… de la prohibición en el ashrama de hablar en tanto no se haya producido el silencio en su interior —me refiero al discípulo—. Que es algo que puede aplicarse a la vida organizada sea cual sea el estamento social en donde el ser humano desenvuelve sus actividades. Hablar es un sonido, pero si el sonido no arranca de este bloque inmenso de silencio que es supremamente espiritual, la palabra contiene desorden ambiental. No se trata de hilvanar intelectualmente una serie de sonidos que responden a sonidos mayores, como pueden ser las ideas —la idea es un sonido— sino que el proceso tiende a oscurecerse, a completarse dentro de un sinnúmero de argumentos sólidos e intelectuales, tratando de argüir en favor de una forma de pensar, de una forma de hablar, de una forma de sentir, es así como han nacido las creencias, las doctrinas dentro de la humanidad, entonces, si la persona sabe aquilatar perfectamente el valor del silencio encontrará dentro del silencio la fuerza que precisa para poder hablar con oportunidad y con entera impersonalidad. Al discípulo, que recién ahora, por ejemplo, entre en un ashrama y se le aplique la ley de los fuertes y se le exija silencio como premisa para penetrar dentro del santuario místico donde está el Maestro, tendrá que hacer un examen de conciencia y darse cuenta de si realmente puede penetrar ya en este umbral del ashrama, un umbral periférico donde ya debe empezar a aprender a callar, no a hablar correctamente, a callar, porque no se puede hablar correctamente si el Alma del discípulo, o del ser humano, sea cual sea su grado de evolución, no haya aprendido a silenciar todas sus actitudes. La distinción entre el silencio de palabra, el silencio de pensamiento, el silencio de actividades, es muy distinto, pero cuando yo hablo del silencio del ashrama me refiero al conjunto de este silencio de pensamientos, de ese silencio de palabras, de este silencio de actitudes. Una actitud de conciencia es un sonido, un pensamiento es un sonido, una palabra es un sonido, entonces, para que la palabra surja realmente edificante, comprensible, sencilla, que puede llegar al corazón de las gentes, debe surgir forzosamente de este silencio místico que establece el Alma cuando ha aprendido a callar. El mundo cree que en un ashrama se aprende a hablar y no es este el caso, en un ashrama se aprende a callar, porque el mundo habla constantemente, desordenadamente, demasiado, está llenando el ambiente de una serie de vibraciones que tienen que ver con el ambiente social que nos rodea, de tanto hablar, de tanto mariposear alrededor de las palabras, de tanto querer infundir respeto a su alrededor por la palabra, el hombre, el ser humano, ha ido perdiendo su capacidad de silencio, entonces automáticamente se le cierra la puerta del ashrama. Hay que tener en cuenta esto, porque si aprendéis a callar es cuando empezaréis a razonar y cuando empecéis a razonar es cuando aprenderéis a hablar, no a hablar sin ton ni son, a hablar por tener ciertos conocimientos intelectuales, y que están muy mal digeridos cuando existe este permanente deseo de exteriorizarlos. Si todo el valor de las palabras que podamos emitir las refundiésemos en su completa estructura y las depositásemos en el corazón, las dejásemos allí arrinconadas esperando el día de la oportunidad, entonces veríamos que hay una etapa dentro de nuestra vida que es de silencio. No me refiero al silencio místico de los místicos del pasado, de los quietistas de la Edad Media, ni de aquellos que están tratando de buscar a Dios por el sendero del misticismo más complejo, más lleno de dificultades, sino que en la práctica del escuchar atentamente estamos adquiriendo un silencio. ¿Os habéis dado cuenta, cuando escucháis a otra persona, que quien escucha la mitad de sus oídos están hacia dentro de sí mismo, que solamente escucha con media parte de sí mismo, con una sola oreja? ¿Os habéis dado cuenta que el silencio es escuchar atentamente hacia dentro? Porque el silencio es escuchar. Cuando existe un silencio permanente, un silencio que se ha ido haciendo dentro del ser, es porque hemos escuchado muy atentamente: el sonido de la naturaleza, el sonido de las personas, pero, por encima de todo el sonido de nosotros mismos para percibir las pulsaciones del más diminuto átomo que constituyen nuestros cuerpos. Hay que escuchar hacia adentro y no hablar hacia afuera, cuando se llega al complemento vital de esta estructura de sonidos que hemos ido construyendo y que se ha convertido en nuestro ambiente social, cuando seamos capaces de derrumbar esta estructura dentro de nosotros mismos y, sin embargo, quedar enteros, llenos de vitalidad, de este vigor que solamente da el contacto con el ser espiritual, os daréis cuenta porqué estáis aquí y ahora, no antes ni después. Os he dicho muchas veces, no sé hasta cuando deberé repetirlo, que los grupos de la Nueva Era se caracterizan por la brevedad y por el dinamismo, brevedad en el razonamiento, brevedad porque hay que ser parco en palabras y en actitudes, dinamismo porque el dinamismo sólo puede surgir del silencio, las palabras sólo tendrán valor y potencia mágica cuando surjan de un bloque de silencio, cuando la palabra en sí como actitud objetiva ya sea un silencio que se está manifestando, que se está adueñando de todas y cada una de las fibras que componen nuestro ser, y andar constantemente este camino de renuncia a las palabras, de renuncia a las actitudes prefijadas que no son sino un símbolo de cristalización y salir triunfantes de nosotros mismos con un ímpetu desconocido, con un poder que no puede ser descrito con palabras, y darnos cuenta que la magia de la palabra cuando uno es un mago, es decir, cuando la palabra, el mántram, la voz, el Verbo, arranca del fondo del ser, que no tiene problemas o dificultades en su propio ser, os daréis cuenta entonces de lo que es realmente la magia, cuando hablando estéis realizando magia, que cuando estéis en silencio la magia se está igualmente realizando, porque la magia del silencio es la magia infundida en las palabras que surgen de este silencio. Y aprender a dominar el ímpetu de hablar y hablar, la verborrea que se adueña del corazón y del cuerpo emocional y resta energía a la mente, porque la mente no es un semillero de pensamientos sino que es una luz vibrante dentro de nosotros, que con su propia luz debe iluminar todos y cada uno de los pensamientos que están dentro de esta mente. Llegar a un completo vacío de toda esta estructura que hemos construido, llegar así radiantes y magnéticos como lo es el Maestro, pues de él hemos de aprender, utilizando la técnica de la aproximación, por semejanza, tal como es la ley, ver lo que hace el Maestro, comprender lo que hace el Maestro, lo que dice el Maestro, ver sus actitudes reflejadas en su aura magnética radiante, porque el Maestro no tiene necesidad de hablar porque ha consumado en su Yo el seno místico del silencio, y que cuando habla lo hace por la propia boca del Logos Solar o del propio Logos Planetario. Lo menos que podemos hacer nosotros es hablar por boca del Maestro, ¿y cómo podemos hablar por la boca del Maestro si solamente contenemos argumentos mentales?, una estructura férrea, sólida, cristalizada, por más que se diga esotérica, pero que tiene necesidad de surgir al exterior para que se sepa que somos esotéricos, lo cual es la negación del esoterismo tal como lo comprende el discípulo en el ashrama, o tal como un discípulo ha aprendido esto de labios del propio Maestro, y además la experiencia se lo está demostrando, que el valor de sus palabras radica en que sabe guardar silencio, que no tiene necesidad de surgir llevando consigo este monolito tremendo de ideas y pensamientos tratando de meterlo en la mente de los demás, para que digan: “Sí, este hombre sabe”, pueden decir: “Este hombre conoce”. Sabe, no, porque la sabiduría está en el corazón. En el corazón se asienta el templo místico del silencio, el templo místico de la liberación, de la iniciación, es la sede del Santo Grial de la conciencia, y ahí hay una quietud impresionante, es un silencio sobrecogedor, que todos estamos completamente y reiteradamente desdiciendo, o evadiendo, no queremos el silencio, preferimos el parloteo, la verborrea desbordada, porque esto nos llena el pequeño yo, la pequeña copa del pequeño y humilde yo, cuando la copa del Santo Grial está llena de sangre, de sangre del silencio impuesto a la personalidad, aunque sangre por todas las aperturas de su ser, hasta contener como vaso sagrado la ley del espíritu, la ley de la permanencia mística y la ley de la comunión de los santos, que es lo que tendría que ser un grupo esotérico. Así que podemos hablar quizá de un grupo de amigos que se reúnen para decir cosas esotéricas, pero no un grupo esotérico esperando la bendición del Maestro o el amparo de los ángeles que llevan en sus manos la inspiración de todos y cada uno de nosotros. Si cuando se produce este silencio nos dejásemos abandonados al mismo, veríamos que hay una fuerza tremenda que nos está absorbiendo, que nos está succionando, llevándonos hacia dentro, ¿y qué sucede al llegar a cierto estadio?, tenemos miedo, y automáticamente volvemos a ser los de antes, se ha perdido el éxtasis del silencio, volvemos a las actitudes objetivas donde se afinca y donde se apoya la personalidad. Y de esta manera no vais a reconocer nunca al Maestro, aunque se presente aquí no lo vais a reconocer, porque Él es un silencio personificado, porque Él es el silencio de las altas esferas triunfales, porque Él carece por completo de personalidad, es el aire que no vemos y no lo podemos coger. Y si viene el Maestro aquí no lo reconoceremos, ni reconocemos a sus mensajeros, a los ángeles, y aunque hablemos de ángeles, de devas y de toda la corte angélica, continuaremos establecidos en el seno de nuestra propia personalidad, viviendo de las migajas de pensamientos albergados en nuestra mente a través de los siglos, sin potencia creadora, sin fuerza para emprender el largo viaje que conduce al santuario místico del Grial, o del silencio. Tenéis que preguntaros esto muy intensamente porque puede que estéis al borde de un acontecimiento místico de trascendencia espiritual muy elevada, y que por vuestras ideas, por vuestras locas tentativas, por vuestro espíritu de objetividad manifiesta estéis perdiéndola, y una oportunidad espiritual de cierto calibre se presenta sólo una vez en la vida, después, igual que sucede con un relámpago en una noche oscura, desaparece del corazón dejándolo más oscuro que antes. El secreto de la permanencia es el secreto místico del grupo, ya sea un grupo constituido por un Logos Solar y sus Mensajeros, ya sea el Logos Planetario dentro de su concilio con todos los Maestros que cooperan en su obra de transformación del mundo, ya sea en un ashrama con el Maestro en el centro vitalizando su entorno y cada uno de los discípulos, ya sea aquí en nuestro pequeño y humilde grupo, la ley siempre es la misma, es la ley del silencio, y la ley del silencio es la ley de la renuncia y la ley de la humildad, y el resultado de la humildad y la renuncia del silencio místico, es este dejar que se hagan las cosas de acuerdo con la ley, no de acuerdo con nuestra voluntad que constantemente nos está equivocando, que nos está llevando de aquí para allá sin tener un control de nosotros mismos para poder liberarnos definitivamente de estas locas tentativas, de hacer algo objetivo para que las gente lo reconozca. Nada peor para un discípulo que esta sensación de que no se hace nada. Cuando el discípulo cree que no hace nada es que realmente no sabido penetrar en el ser místico del silencio, este es su pecado, en este pecado kármico está su falta de oportunidades para el futuro inmediato al cual hago referencia. Si Cristo debe acercarse a la Tierra, si tiene que manifestarse entre nosotros al final del siglo, como se dice esotéricamente, sea cual sea el nivel donde se manifiesta, sólo será posible si existe mucho silencio en el mundo, porque fue el ruido del Imperio Romano, el ruido de los judíos y el ruido de los que no comprendieron, los que acabaron con su vida mística, los que perdieron la oportunidad de recibir el Santo Grial en su propia época y no esperar que fuese el tiempo el que depositara el Santo Grial en el corazón de aquellos remanentes cristianos que se esforzaron. Quizás muchos de nosotros pertenecemos a algunos de aquellos remanentes, que no claudicaron, que no le abandonaron y que continuaron en los planos sutiles trabajando para que Él pudiera afirmar su presencia nuevamente en el mundo. Pues estamos enfrente de situaciones tan extraordinarias, si la vida que nos rodea es tan fútil y tan poco interesante, pero que cautiva nuestro corazón al extremo de llenar el corazón y la mente de complejidades y de falta de atención hacia nosotros y hacia los demás, de falta de atención hacia las circunstancias que nos rodean, de falta de amor los unos con los otros, ¿qué podemos esperar? La disolución correcta será el correcto medio de terminar con esta situación, y os lo digo con toda seriedad y honradez. Depende de vosotros el que podáis tener un cierto contacto con un ashrama, al cual me honro pertenecer, del cual recibo toda la información, algo que todavía no se ha escrito en los libros, pero que estoy esperando el momento para comunicarlo, y que frente a una oportunidad, no por mí, sino aquel por el cual vivo y siento, y le seré fiel mientras viva y después que muera, esto sí que me da pena, esto sí que me hace preguntar a veces si después de tanto tiempo de decir lo mismo con diferentes palabras estáis todavía en el mismo sitio que empezamos, en ciertas aspectos. La ley del justo es la ley del humilde, la ley del humilde es la ley del silencio, y la ley del silencio es la ley de aquellos que pueden hablar en presencia del Maestro, y que al hablar no pueden ofender, porque el yo que ofende ha desaparecido por completo de sí, solamente queda el silencio impresionante, el silencio inmanente que se está constantemente fundiendo con el silencio trascendente de la propia Divinidad encarnada por el Maestro, o encarnada en cualquier ashrama de la Jerarquía, realmente digna de este mundo, y continuar nuestra ruta sin preocuparnos más que de ser justos y honrados en nuestro acontecer, este es lo mejor de los servicios, esta es la mejor prueba de que se está en un ashrama de la Jerarquía, o que se está enlazado con un ashrama de la Jerarquía, sea cual sea el nivel al cual se hace referencia, o al cual podamos pertenecer, y este silencio que se produce cuando estáis comprendiendo las cosas bien, no porque os las diga yo, sino porque os dais cuenta en este momento de que realmente lo único que os puede salvar del caos envolvente, de este embarazo social, de esta gran precipitación kármica de la vida de la naturaleza, es estar presente aquí y ahora, que podéis utilizar los resortes de la fe, de la voluntad, de la honestidad y del equilibrio, y seguir adelante venciendo todos los obstáculos que se opongan a vuestro silencio, que estéis atentos sea cual sea la cosa que estéis realizando, y veréis que el silencio no es difícil de adquirir. No vamos a decir: “ahora voy a caer en el silencio”, en tanto que los pensamientos van y vienen y los deseos están infundiendo calor a nuestro ser impulsándonos a la acción, sino que cuando estáis muy atentos, como estáis ahora, se produce un silencio, repito, una expectación, que es donde tenéis que refugiaros frente a las asechanzas del yo inferior, esto vence todos los obstáculos y pone en contacto el ser con toda la naturaleza, hasta el punto de que el silencio se está convirtiendo en el Verbo, entonces iréis por el mundo con el Verbo en cualquiera de vuestras expresiones, ahora, más humildes, contendrá el Verbo de la propia Divinidad, será el aspecto expresivo de aquella conquista, de aquella riqueza interna que habéis atesorado, será la liberación del premio de la humildad, no la codicia de las palabras ni el deseo de los hechos espectaculares que sólo os traerán desolación, dolor, aunque al principio aparezca como un éxito. Yo hablo para los tiempos lejanos, sin embargo, estos tiempos lejanos están aquí, muy cerca de nosotros si somos capaces de interpretarlos y después de vivirlos, pero, tened en cuenta - seguramente que esto ya no lo repetiré más - que un grupo esotérico se cualifica por su capacidad de silencio, el día que nos reunamos solamente en silencio, solamente para aprender a callar, será el más grande de los éxitos, porque os daréis cuenta que a veces las palabras son el enemigo de la razón pura y que, por lo tanto, no es a través de las palabras que surgen de una mente incipiente, todavía no controlada y llena de pensamientos, que tiene que descubrir la verdad, la verdad, el amor, la compasión, la justicia, solamente serán comprendidas y asimiladas como experiencia dentro del silencio, porque el silencio es la fuente eterna de donde mana todo este caudal de conocimiento que tratamos de adquirir a todo precio, o a cualquier precio... (se interrumpe el sonido)

MAURICE NICOLL
COMENTARIOS PSICOLÓGICOS
SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE
GURDJIEFF Y OUSPENSKY
VOLUMEN III


CUERPO-TIEMPO




En conexión con la observación que el sentimiento de Eternidad entra en el Recuerdo de Sí y no lo hace en la observación de sí, es preciso recordar algunas de las ideas sobre el Tiempo que son concomitantes a esta enseñanza. Hay tres dimensiones visibles y accesibles y tres dimensiones invisibles y por lo común inaccesibles. Desde este punto de vista el mundo real tiene seis dimensiones. Debido a nuestros limitados sentidos sólo conocemos un mundo de tres dimensiones que se mueve en el Tiempo y éste es el mundo que consideramos real esto es, como la realidad, como todo lo que es o puede ser.  Fundamos nuestros pensamientos en este visible y tridimensional mundo que se mueve en el Tiempo.  Esto es, nuestra manera de pensar se modela sobre esta realidad que es evidente a nuestros limitados sentidos. Es, sin embargo, menester que cambiemos nuestra manera de pensar si nuestra meta es el desarrollo en el nivel de Ser o el acrecentamiento de conciencia. Esta enseñanza, como tantas veces se subrayó, se propone hacernos pensar de una manera nueva.  Permítame que le pregunte: ¿ha empezado ya a pensar de una nueva manera por medio de su contacto con las ideas del Trabajo?  Para que esto sea posible es preciso» que las nuevas ideas cambien la mente, por cuyo medio se establecen nuevas conexiones que hasta ahora no fueron usadas. De este modo realidades nuevas y más amplias de la mente aparecen más allá de las estrechas realidades suministradas por los sentidos, con un correspondiente acrecentamiento de conciencia. Para decirlo en pocas palabras, se percibe más de lo que se percibía antes, y esto en muchas direcciones insólitas. No sólo el alcance y la aprehensión de la mente se acrecientan, sino también la percepción de sí. Por ejemplo, oír decir que está dormido y es mecánico y que no se conoce a sí mismo son nuevas ideas. Cuando se lo aplica en la práctica, por medio de la observación de sí, estas nuevas ideas establecen numerosas nuevas conexiones en la mente, de hecho, hasta tal punto que toda la concepción y sentir de uno mismo empieza a cambiar y un nuevo sí se hace perceptible, oculto y a alguna distancia tras lo que hasta ahora creíamos que era la sola forma posible de ser uno mismo. Ocupémonos de esta cuestión en lo tocante a las dimensiones.  La cuarta dimensión es la del Tiempo. No vemos el Tiempo ni nos vemos en el Tiempo. No vemos los Tiempo-Cuerpos da nosotros mismos o de las cosas. Creemos que el pasado está muerto. Nuestra vida es una línea viviente en un Tiempo viviente. Debido a nuestra relación con el Tiempo, sólo vemos un punto en el Tiempo y luego otro y así sucesivamente, y los denominamos momentos presentes.  Nótese que nuestros cinco sentidos sólo trabajan en el momento presente, sólo registran el momento presente ni el pasado ni el futuro. Discernirlo claramente es un punto de partida, según mi parecer, para ser capaz de comprender algo sobre las dimensiones que están más allá de los sentidos. ¿Acaso se da cuenta claramente que sólo puede ver o tomar o saborear una manzana en el momento presente? No lo puede hacer hace un rato o dentro de un rato esto es, en el pasado o en el futuro. Así se ve limitado a esa cosa dudosa llamada el momento presente, y todo lo demás lo llamamos pasado o futuro y lo contemplamos como si careciera de existencia real. Así limitamos toda existencia posible al momento presente e imaginamos que Dios sólo existe en él. Esto es llamado en esta enseñanza, empero, un corte transversal del Tiempo. Sin embargo nunca estamos en contacto con ese huidizo momento presente dentro del cual confinamos toda nuestra existencia. Es real —empero es dudoso— no a los sentidos sino a la conciencia. Nuestros sentidos nos ponen en relación con el momento presente pero nuestra conciencia no lo hace. No somos conscientes en este presente momento de los sentidos. Es demasiado pequeño y demasiado rápido para tener propiamente conciencia de él. Nuestra conciencia, que trabaja por encima de los sentidos, es una cosa confusa y mezclada, compuesta de pasado, presente y futuro anticipado. Por medio de la memoria y de la imaginación tendemos a vivir detrás o adelante del momento presente y no podemos estar dentro de él. Por eso nunca estamos realmente en el mundo externo tal como lo registran los sentidos. Traducen las cosas por así decir como una sucesión de fotografías que se suceden en rápido movimiento, como un film. Sin embargo, por más extraño que parezca, cada momento presente es eterno. El momento presente está a la vez en el Tiempo y en la Eternidad. Es el lugar de encuentro del Tiempo y de la Eternidad. La Eternidad penetra en cada momento presente en el Tiempo en movimiento, en ángulo recto con él. Es por eso que, a veces, en un estado de Recuerdo de Sí esto es, en el tercer Estado de Conciencia sentimos la Eternidad.  Es por la misma razón que algunas cosas que están en el Pasado se destacan fuera del Tiempo a veces una cosa trivial. Esto se debe a que en cualquier momento, en cualquier momento ordinario de tranquilidad que no tiene nada que lo singularice de los otros, penetra la dimensión de Eternidad y por casualidad tenemos conciencia de ello. La relación del Tiempo con la Eternidad es representada primero por el diagrama:
 


La línea horizontal representa el Tiempo —la cuarta dimensión—. Las líneas verticales representan la quinta dimensión que entra perpendicularmente en todo momento en cada parte del tiempo. O, más sencillamente, el Tiempo y la Eternidad pueden ser representados por la Cruz (arriba)

El Hombre está a la vez en el Tiempo y en la Eternidad. La Eternidad es perpendicular al Tiempo —y esta es la dirección del Recuerdo de Sí— el sentir que se tiene de uno mismo ahora. Cada ahora es eterno. Para recordarse a sí mismo el sentimiento de ahora debe entrar —yo aquí ahora - yo mismo ahora— yo distinto del pasado o del futuro —la ahoridad de yo mismo - yo ahora—. Y si el acto tiene éxito conocerá por sí mismo que la Eternidad está siempre en el ahora y puede ser experimentada como un sabor diferente del Tiempo. Es de advertir que ya no hablo más del momento presente registrado por los sentidos, sino de ahora, de esta experiencia interna que puede dar en realidad el Recuerdo de Sí. El "Yo" Real está en la Eternidad no en el Tiempo. El Recuerdo de Sí está fuera del Tiempo y la Personalidad. No es de sorprender que el recuerdo de Sí puede suscitar un sentimiento enteramente diferente, que el que nos procura nuestra relación con el apresurado, ansioso Tiempo. La Esencia, por ser eterna, carece del sentimiento de Personalidad que sólo está en el Tiempo. Pensar desde el Tiempo no produce un verdadero sentimiento de uno mismo, o más bien da un sentimiento equivocado —nuestro sentimiento habitual de nosotros mismos—. Este es nuestro habitual sentido de nosotros mismos. No cuesta nada darse cuenta de cuan incompleto es. ¿Por qué las gentes actúan como lo hacen? Porque no se sienten a sí mismas correctamente. Ya sabemos que el Trabajo enseña que fuimos creados como un experimento —como organismos capaces de desarrollo propio— y por lo tanto comprendemos por qué nos sentimos incompletos y por qué un hombre, moldeado únicamente por la vida —esto es, que sólo tiene su adquirida Personalidad activa— ha de sentirse siempre incompleto, inacabado, y así internamente impotente. No es la fuerza de vida la que está en el Tiempo, la que es capaz de hacer que la Personalidad sea pasiva —¿cómo podría serlo, cuando es la fuerza que lo hizo?—. Sólo otra fuerza proveniente de otra dirección puede hacer que la Personalidad sea pasiva y alimentar a la Esencia —la parte eterna en nosotros—. Entonces se comienza a ver que toda la enseñanza esotérica debe tener la calidad de Eternidad, y siendo así desarrollar laEl Hombre está a la vez en el Tiempo y en la Eternidad. La Eternidad es perpendicular al Tiempo —y esta es la dirección del Recuerdo de Sí— el sentir que se tiene de uno mismo ahora. Cada ahora es eterno. Para recordarse a sí mismo el sentimiento de ahora debe entrar —yo aquí ahora - yo mismo ahora— yo distinto del pasado o del futuro —la ahoridad de yo mismo - yo ahora—. Y si el acto tiene éxito conocerá por sí mismo que la Eternidad está siempre en el ahora y puede ser experimentada como un sabor diferente del Tiempo. Es de advertir que ya no hablo más del momento presente registrado por los sentidos, sino de ahora, de esta experiencia interna que puede dar en realidad el Recuerdo de Sí. El "Yo" Real está en la Eternidad  no en el Tiempo. El Recuerdo de Sí está fuera del Tiempo y la Personalidad. No es de sorprender que el recuerdo de Sí puede suscitar un sentimiento enteramente diferente, que el que nos procura nuestra relación con el apresurado, ansioso Tiempo. La Esencia, por ser eterna, carece del sentimiento de Personalidad que sólo está en el Tiempo. Pensar desde el Tiempo no produce un verdadero sentimiento de uno mismo, o más bien da un sentimiento equivocado nuestro sentimiento habitual de nosotros mismos.  Este es nuestro habitual sentido de nosotros mismos.  No cuesta nada darse cuenta de cuan incompleto es. ¿Por qué las gentes actúan como lo hacen? Porque no se sienten a sí mismas correctamente. Ya sabemos que el Trabajo enseña que fuimos creados como un experimento como organismos capaces de desarrollo propio y por lo tanto comprendemos por qué nos sentimos incompletos y por qué un hombre, moldeado únicamente por la vida —esto es, que sólo tiene su adquirida Personalidad activa ha de sentirse siempre incompleto, inacabado, y así internamente impotente. No es la fuerza de vida la que está en el Tiempo, la que es capaz de hacer que la Personalidad sea pasiva  ¿cómo podría serlo, cuando es la fuerza que lo hizo?  Sólo otra fuerza proveniente de otra dirección puede hacer que la Personalidad sea pasiva y alimentar a la Esencia la parte eterna en nosotros. Entonces se comienza a ver que toda la enseñanza esotérica debe tener la calidad de Eternidad, y siendo así desarrollar laEsencia, que es eterna. A lo largo de todo el Tiempo, a lo largo de todas las edades, la enseñanza esotérica sigue siendo la misma. Siempre dice las mismas cosas. Siempre enseña las mismas cosas. Está por encima del Tiempo y cambia. Es la Eternidad en el Tiempo y así habla siempre de la vida eterna.
Retornando a nuestro tema: la cuarta dimensión del Tiempo contiene nuestra vida entera. La experimentamos un instante tras otro. Anda de prisa y es siempre detenida por el sentimiento de ahora. Si nuestra vida se extendiera en esa dimensión, inaccesible a nuestros sentidos, está toda allí  en esa invisible dimensión.  Por esta razón todo lo que hacemos ahora afecta tanto el pasado como el futuro de nuestra vida. El acto de no identificación hecho ahora influye tanto su pasado como su futuro. Las relaciones que tuvo con las gentes en el pasado cambiarán, por medio del trabajo sobre sí realizado ahora. No sólo cambiará su propio pasado, sino posiblemente el de aquellas gentes. Como esto es muy difícil de captar regresaré al comienzo de este comentario donde se dijo que para cambiar nuestro Ser y acrecentar la con-ciencia necesitábamos nuevas ideas además de las que nos procuran nuestros sentidos. Se dijo sucintamente que mientras nuestro pensar sólo se base en la evidencia de los sentidos, la mente no puede pensar diferentemente y no se pueden establecer nuevas conexiones. Me dirán que el pasado está muerto, acabado, terminado  tan sólo porque no es registrado por nuestros sentidos.  Si lo hicieran, pensaría de un modo muy diferente, pero como no lo hacen, dirá que la idea que la vida pasada existe en realidad es un disparate. Esto es lo que es. Es un "disparate", porque los sentidos externos no la registran, puesto que sólo pueden registrar el momento de Tiempo llamado el presente. Las dimensiones superiores no son realidades para los sentidos externos, sino que lo son para los sentidos internos. Por ejemplo, mi vida entera puede ser vista internamente en cierto estado de conciencia. ¿Por qué? Porque está allí. ¿Dónde? En el Tiempo. ¿Y mi futuro? Está también allí, en la dimensión que experimentamos como Tiempo a través del cual nos movemos. Entonces, ¿estoy predestinado? Sí y No, porque hay muchas líneas paralelas de tiempo semejantes a alambres telegráficos y se puede estar en uno u otro según el propio estado interior. Si goza de sus emociones negativas seguirá una línea, y la más baja. Elevándose en movimiento vertical uno se eleva y sigue otra línea paralela por medio de la no identificación y por medio del Recuerdo de Sí —en suma, mediante el Trabajo— que entra perpendicularmente en el Tiempo y así está siempre verticalmente por encima de usted, sea cual fuere la línea que sigue, y nunca en el futuro, porque el futuro está en el Tiempo horizontal. Se podría hablar del futuro vertical, empero, para distinguirlo del futuro horizontal. Si el Ser se desarrolla, la dirección que sigue es vertical. Se ve la propia vida diferentemente. El Ser superior está por encima del Ser inferior. En ese momento puede acompañar los "Yoes" que están por debajo de usted o los que están por encima. Puede estropear silenciosamente algo en usted o puede no hacerlo. Puede decirse algo o puede no decirlo. Todo permanecerá en el Cuerpo-Tiempo, pero en diferentes niveles, según su calidad. Toda la vida está allí —en el Cuerpo-Tiempo.  Pero trabajando ahora, las cosas pueden ser cambiadas en el pasado y el Cuerpo-Tiempo puede ser conectado de una manera diferente  así como se pueden anudar trozos de una cuerda larga y flexible para acortarlo, y alargar otros.  Cuando sentimos que todo el pasado está allí y viviendo en la dimensión del Tiempo viviente, nuestro sentido de nosotros mismos se modifica. Por cierto, la modificación es muy grande, al comprender primero que el Tiempo que pasa-no revoca nada y segundo que ahora se pueden cambiar las cosas en el pasado —no por medio de inútiles remordimientos, sino por un activo trabajo sobre nosotros mismos.  No estamos conectados a un pasado muerto sino a un pasado viviente. Cada acto de trabajo vibra a través de todo el Cuerpo-Tiempo y modifica las cosas en él. Puedo actuar ahora sobre mi pasado. Puede cambiar mi conducta de hace treinta años. Más tarde, hablaremos sobre la recurrencia, sobre el volver a entrar una vez más en nuestra vida y hallar quizá que algunas cosas fueron cambiadas, para que así podamos despertar más temprano.

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*Cristina es una activa desarrolladora de un sistema propio de autoconocimiento y Facilitadora de PNL. Gracias a su constante auto-investigación y desarrollo ha diseñado un modelo terapéutico y de cambio eficaz . Lleva su Sistema a muchas personas que se benefician con su formación.
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