Diálogos con el Maestro

P- ¿Con qué se puede mantener viva la llama del amor?

R- ¿De qué se alimentará la llama del amor? Uno puede argumentar mil cosas y es muy probable que todas las argumentaciones no alimenten el amor. ¿Qué contribuye a mantener viva esa llama? ¿Con qué intentaría uno regar el amor? Lo que contribuye es lo que lo niega. El amor se alimenta de lo que se opone, no de lo que contribuye. De todo lo que surja como oposición, el amor tiene que alimentarse, y no de las cosas aparentemente nobles, porque ese es un sendero al cual uno arriba teorizando acerca de lo que es el amor. Pero hay que ver luego el aspecto realidad, el aspecto energético que se lo da exactamente lo que se opone a todo lo que el amor es.
La oración de
San Francisco se refiere a esto, se trata de poner lo que falta… Pero, ¿a dónde iba él a poner lo que faltaba?, ¿a dónde ya había? No, donde hubiera tristeza, él pondría alegría. Pero él pone alegría porque va a un lugar donde hay tristeza, ¿cuál es el contribuyente real? La misma tristeza. El amor se alimenta de lo opuesto.
Uno va a buscar cosas para regar al amor y con eso lo destruye. Uno puede experimentar eso y darse cuenta de que el amor no resiste ese tratamiento. Que si por un segundo tuvo en él la llama del amor todo lo que hizo por conservarlo, por alimentarlo, no hizo otra cosa que destruirlo y apartarlo mientras que sí aceptó, a pesar de él, la propuesta del amor, el amor continuó creciendo en él.
¿Podemos ver que la contrariedad contribuye a la posibilidad? Desde allí todas las cosas pueden ser claras. Uno puede indagar en el corazón humano, ver la posibilidad de un ser humano, pero desde allí. Es mirarlo sin juicios, sin conceptos, sin traducir nada.

Yaco Albala

1 comentario:

  1. Regar el amor..mimarlo, desbordarlo y que se extienda por el cielo..y despues..recoger el fruto ya maduro
    excelente tu relato

    cálido abrazo

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