de: ' EL EVANGELIO DEL RAMANA MAHARSHI'





EL CONTROL DE LA MENTE


D. ¿Cómo puedo controlar la mente?
M. No hay ninguna mente que controlar si se realiza el Sí mismo. El Sí mismo brilla cuando la mente se desvanece. En el hombre realizado la mente puede estar activa o inactiva, pero sólo existe el Sí mismo, pues la mente, el cuerpo y el mundo no están separados del Sí mismo; y ellos no pueden permanecer aparte del Sí mismo. ¿Pueden ellos ser otros que el Sí mismo? Cuando se es consciente del Sí mismo ¿por qué debe uno preocuparse por estas sombras? ¿Cómo afectan ellas al Sí mismo?
D. Si la mente es meramente una sombra ¿cómo entonces ha de conocer uno al Sí mismo?
M. El Sí mismo es el Corazón, auto-luminoso. La iluminación surge del Corazón y alcanza el cerebro, que es la sede de la mente. El mundo es visto con la mente; así pues, usted ve el mundo por la luz reflejada del Sí mismo. El mundo es percibido por un acto de la mente. Cuando la mente es iluminada, es consciente del mundo; cuando no es iluminada, no es consciente del mundo.
Si la mente se vuelve hacia la Fuente de iluminación, el conocimiento objetivo cesa, y solo el Sí mismo brilla como el Corazón.
La luna brilla por el reflejo de la luz del sol. Cuando el sol se ha puesto, la luna es útil para mostrar los objetos. Cuando el sol ha salido, nadie necesita a la luna, aunque su disco es visible en el cielo. Así es con la mente y el Corazón. La mente se hace útil por su luz reflejada. Se usa para ver los objetos. Cuando se vuelve hacia dentro, se sumerge en la Fuente de iluminación que brilla por Ella misma, y la mente es entonces como la luna durante el día.
Cuando está oscuro, es necesaria una lámpara para dar luz. Pero cuando el sol ha salido, no hay ninguna necesidad de la lámpara; los objetos son visibles. Y para ver el sol, no es necesaria ninguna lámpara, es suficiente con que vuelva usted sus ojos hacia el sol auto-luminoso. Similarmente con la mente; para ver los objetos es necesaria la luz reflejada de la mente. Para ver el Corazón es suficiente que la mente se vuelva hacia él. Entonces la mente no cuenta y el Corazón es auto-fulgente.
D. Después de dejar este Asramam en Octubre, fui consciente de la Paz que prevalece en la Presencia de Sri Bhagavan envolviéndome por unos diez días. Mientras estaba ocupado en mi trabajo, había constantemente una corriente subterránea de esa paz en la unidad; era casi como la consciencia dual que uno experimenta mientras está medio dormido en una lección aburrida. Entonces se desvaneció enteramente; y las viejas estupideces vinieron en su lugar. El trabajo no deja ningún tiempo para la meditación separada. ¿Es suficiente recordarse a uno mismo constantemente «yo soy», mientras se trabaja?
M. (Tras una corta pausa). Si usted fortalece la mente, esa paz continuara todo el tiempo. Su duración es proporcional a la fuerza de la mente adquirida por la práctica repetida. Y una mente tal es capaz de abarcar la corriente. En ese caso, se dé usted o no al trabajo, la corriente permanece inafectada e ininterrumpida. No es el trabajo lo que obstaculiza, sino la idea de que es usted quien lo está haciendo.
D. ¿Es necesaria una meditación sentado para fortalecer la mente?
M. No, si usted tiene siempre la idea de que ella no es su obra. Al principio, el esfuerzo es necesario para que usted se acuerde de ella, pero después ella deviene natural y continua. El trabajo proseguirá por sí solo, y su paz permanecerá imperturbable.
La meditación es su verdadera naturaleza. Usted la llama meditación ahora, debido a que hay otros pensamientos que le distraen. Cuando estos pensamientos son disipados, solo queda usted —es decir, en el estado de meditación libre de pensamientos; y esa es su naturaleza real, que ahora usted está intentando obtener desechando otros pensamientos. Ese desechar otros pensamientos es llamado ahora meditación. Pero cuando la práctica deviene firme, la naturaleza real se muestra a sí misma como verdadera meditación.
D. ¡Cuando uno intenta la meditación, otros pensamientos surgen con más fuerza!
M. Sí, en la meditación surgen todo tipo de pensamientos. Eso es correcto; puesto que lo que está oculto en ti sale fuera. A menos que salga, ¿cómo puede ser destruido? Los pensamientos surgen espontáneamente, por así decir, pero solo para ser extinguidos de la forma debida, fortaleciendo así la mente.
D. Hay veces en que las personas y las cosas toman una forma vaga, casi transparente, como en un sueño. Uno cesa de observarlos como si estuvieran fuera, pero es pasivamente consciente de su existencia, mientras no activamente consciente de ningún tipo de sí mismidad. Hay una profunda quiescencia en la mente. ¿Es en tales veces ocasiones cuando uno está listo para sumergirse en el Sí mismo? ¿O es esta condición enfermiza, el resultado del auto-hipnotismo? ¿Debe ser fomentada como algo que produce una paz temporal?
M. Hay Consciencia junto con quiescencia en la mente; éste es exactamente el estado al que apuntar. El hecho de que la pregunta ha sido formulada sobre este punto, sin realizar que es el Sí mismo, muestra que el estado no es estable sino casual.
La palabra «sumergirse» es apropiada cuando hay tendencias hacia el exterior; y cuando, por consiguiente, la mente tiene que ser dirigida y vuelta hacia dentro, hay una submersión bajo la superficie de las externalidades. Pero cuando la quiescencia prevalece sin obstruir la Consciencia, ¿dónde está la necesidad de sumergirse? Si ese estado no ha sido realizado como el Sí mismo, el esfuerzo que hay que hacer puede ser llamado «submersión». En este sentido el estado puede decirse que es apropiado para la realización o la submersión. Así pues, las dos últimas preguntas que ha hecho usted no surgen.
D. La mente continua sintiéndose afectuosa hacia los niños, posiblemente porque la forma de un niño se usa a menudo para personificar lo Ideal. ¿Cómo puede ser aumentada esta preferencia?
M. Adhiérase al Sí mismo. ¿Por qué piensa usted en los niños y en sus reacciones hacia ellos?
D. Esta tercera visita a Tirunvannamalai parece haber intensificado el sentido del egoísmo en mí y hace la meditación menos fácil. ¿Es esta una fase pasajera sin importancia o un signo de que debo evitar tales lugares en el futuro?
M. Es imaginario. Este lugar u otro están dentro de usted. Esas imaginaciones deben acabar; pues los lugares como tales no tienen nada que ver con las actividades de la mente. Tampoco sus medios ambientes son meramente un asunto de su elección individual; ellos están ahí, como una cuestión de hecho; y usted debe elevarse sobre ellos y no enredarse en ellos.
(Un muchacho de ocho años y medio se sentó en la sala sobre las cinco de la tarde, cuando Sri Bhagavan subió la Colina. Durante Su ausencia, el muchacho habló sobre yoga y Vedanta en tamil puro, simple y literario, citando libremente los dichos de los Santos y las sagradas Escrituras. Cuando Sri Bhagavan entro en la sala, después de casi tres cuartos de hora, solo prevalecía el silencio. Durante veinte minutos el muchacho se sentó en la Presencia de Sri Bhagavan; no hablo ni una palabra, sino que sólo estuvo mirando-Le. Entonces las lágrimas fluyeron de sus ojos. Él las froto con su mano izquierda y poco después dejo el lugar diciendo que todavía esperaba la realización del Sí mismo).
D. ¿Cómo debemos explicar las extraordinarias características del muchacho?
M. Las características de su último nacimiento son fuertes en él. Pero por fuertes que sean, no se manifiestan salvo en una mente quiescente y calma. Está dentro de la experiencia de todos que los intentos de revivir la memoria a veces fallan, mientras que algo brilla en la mente cuando está quiescente y calma.
D. ¿Cómo puede la mente rebelde ser hecha quiescente y calma?
M. O bien usted ve su fuente de modo que desaparezca, o bien usted se entrega de modo que se desmorone. La entrega de sí mismo es lo mismo que el conocimiento de sí mismo, y ambos implican necesariamente el control de sí mismo. El ego sólo se somete cuando reconoce el Poder Más Alto.
D. ¿Cómo puedo escapar del samsara, que parece ser la causa real de la inquietud de la mente? ¿No es la renunciación un medio efectivo para realizar la tranquilidad de la mente?
M. El samsara está solo en su mente. El mundo no grita diciendo, «Aquí estoy yo, el mundo». Si lo hiciera, estaría siempre aquí, haciéndole sentir su presencia incluso en su sueño profundo. Sin embargo, puesto que no está en el sueño profundo, es impermanente. Al ser impermanente, carece de sustancia. Al no tener ninguna realidad aparte del Sí mismo, es fácilmente subyugado por el Sí mismo. Solo el Sí mismo es permanente. La renunciación es la no-identificación del Sí mismo con el no-Sí mismo. Cuando la ignorancia que identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo es eliminada, el no-Sí mismo cesa de existir, y eso es verdadera renunciación.
D. ¿Podemos nosotros llevar a cabo acciones sin apego, incluso en ausencia de esa renunciación?
M. Solo un Atma-jnani puede ser un buen Karma-yogui.
D. ¿Condena Bhagavan la Filosofía Dwaita?
M. Dwaita solo puede subsistir cuando usted identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo. Adwaita es no-identificación.



Ramana Maharshi

1 comentario:

  1. impresionante...

    gracias!!!! :)

    jesi

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