Los Caminos del Sentimiento

En la reunión de esa noche se había tratado intensamente la constitución del Cuerpo Emocional. Algunos habíamos quedado conmovidos e iluminados al abrirse ante nosotros algunos aspectos de la Naturaleza del Deseo, para la mayoría desconocidos. Por ejemplo: “…es a la Emoción, en sus momentos de liberación, al único vehículo de la personalidad a quien se le concede el contacto directo con el plano de la Unidad, también llamado Búdico….”

Volviendo a su casa y antes de entregarse al sueño preguntó al Infinito cuál era el sentido último de esa perla-fruto de la vida emocional, que se llama Sentimiento. Recordó que en los albores de su juventud la interrogante más inquietante no se relacionaba con los temas inherentes al “el Ser o no Ser”, sino con una muda pregunta, casi una plegaria: “¿…podré aprender a amar…?”.

Esa madrugada y como un antiguo relato, llegaba esta respuesta:
“…Es en Alas del Sentimiento que se llega al Palacio del Néctar y ante sus puertas se puede comprobar que éstas, sólo se abren frente a lo Idéntico. Se espera que el viajero cuando toca esas entradas traiga Ternura en los ojos, Pureza en las manos y Vulnerabilidad en el Corazón…”.

Presentará sus regalos al Señor del Palacio para descubrir en el instante de la entrega, que el mismo Señor fue quien los forjó dentro de él durante largos tiempos.
Frente al Mensajero de Aquello cuyo ser y gesto es Identidad e Identificación, comenzará el rescate de la Emoción contemplando simplemente con cuanta fidelidad brilla la Naturaleza del Amor en sus entrañas.
Atravesó diversas regiones para llegar allí, y frente a él se presentó el pasado con todos sus contenidos de posesividad, y necesariamente también hubo de pasar por el aprendizaje de conjurar la fascinación del protagonismo. En comunión con la Magia de la Redención pudo mirarse y verse. Desesperó ante la fealdad de su figura pues no encontraba en ella más que dispersión y fragmentos.
Miró a la Cumbre y vislumbró el Palacio; pidió la Salvación, o sea: un sentido para su destrozo. En respuesta a su ruego la Gran Águila Blanca extendiendo sus alas descendió sobre él. Lo cubrió y al hacerlo abrió surcos de Sensibilidad nuevos en su Corazón, ellos lo habilitaron para que descubriera el camino que conducía al Palacio- Diseño. Ver y llegar fueron lapsos entre sueños y vislumbres.

Jurando fidelidad permitió que comenzara la Renovación de sus vestiduras. Ahora todo su equipaje lo conforman las voces de sus Maestros y las miradas amorosas de sus Amigos y sus Amores que con invisibles caricias de exaltación en exaltación aún hoy protegen a su Alma del letargo.

Comprendiendo lo ineludible del Escenario Humano ofreció: ¡darse! Como en un viento venido de todas partes escuchó las más inesperadas y extrañas palabras:

“… ¡¿cómo llegar a Nosotros antes de que todo esto ocurra?!...”



Horacio Amauri

2 comentarios:

  1. maestro nos hemos reencontrado. has recorrido un largo camino de sufrimientos y perdidas, igual que yo. pero has volado, te has elevado. he visitado el espacio donde he visto los mas hermosos colores he sido llevada a la ciudad del amor donde la luz somos todo. la vida solo es un puente para llegar alli. tu alumna zulma moore

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  2. soy yo nuevamente que leo asiduamente tu escrito. es maravilloso. y cuando uno esta sufriendo cambios ,mas comprende lo escrito. tambien elegi DARME es mi camino, dios me ayude y pueda seguir contigo y ese grupo tan hermoso. carinos zulma moore

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