Despierta
¿Se puede decir que en
estos últimos días no te has sentido como un hombre libre y feliz,
sin problemas ni preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás dormido.
¿Qué ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre igual,
pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces lo ves
todo claro.
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Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como
sacrificio, ni como esfuerzo, sino por iluminación. Aceptarlo todo porque lo
ves claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz. El dolor
existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor. Si tú aceptas
el dolor, el sufrimiento no existe. El dolor no es inaguantable, porque tiene
un sentido comprensible en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el
cuerpo aquí y la mente en el pasado o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que
es inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha inútil como
es inútil su resultado: el sufrimiento. No se puede luchar por lo que no
existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar
la vida por lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento
que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el desasosiego, la
congoja, el miedo, la inseguridad... Nada de esto existe sino en nuestra
mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.
No te ates
¿Qué hace falta para
despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni discurrir mucho. Sólo hace
falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver
algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capacidad de movernos fuera de
los esquemas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con
ojos nuevos la realidad que no cambia. El que piensa como marxista, no piensa;
el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no
piensa... y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por
su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por
encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea. El profeta no se
deja llevar por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta
es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo
camino. La Buena Nueva fue rechazada porque no querían la liberación personal,
sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por nosotros
mismos. Tenemos miedo a la libertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de
unos esquemas. Nos atamos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y
luego nos quejamos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo
eres consciente de tus cadenas? Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos.
Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y
nuestro argumento y justificación es el amor. ¿Qué amor? La realidad es que nos
amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo
abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en
libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros
esposos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y
preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo. Lo peor y
más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños
con la realidad.
muy bello y clarificador. Gracias por compartirlo!!! Mariel
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