LA CONCIENCIA OBJETIVA 

En el nivel de conciencia del Hombre-dormido todo se ve subjetivamente.  Ver objetivamente a qué se asemeja una cosa o una persona se parece entre otras cosas a no criticar ni a juzgar.  Criticar a los otros es sólo neutralizado por criticarse igualmente uno mismo.  Porque cuando vemos que todo lo que criticamos está en nosotros, a este respecto pasamos de un estado relativamente subjetivo a un estado objetivo de conciencia. Las gentes se transforman en espejos para nosotros y nos convertimos en espejos para ellas, tal como dijo G. una vez.  Se nos dijo en otro lugar de no juzgar para no ser juzgados.  Asimismo se nos dijo que con la vara con que medimos seremos medidos.  Esta relación recíproca entre nosotros mismos y el Universo —o los otros, porque las otras gentes forman parte del Universo— está claramente expuesta en el Trabajo que nos enseña que a medida que cambiamos nuestro nivel de Ser nos ponemos bajo menos leyes, y en la frase-Trabajo: "Nuestro Ser atrae nuestra vida".  Puesto que la gente no puede ver su Ser, juzga subjetivamente.  Esto es, juzga o critica según lo que le han enseñado es justo y apropiado y desde las asociaciones. Un ejercicio-Trabajo consiste en tratar de ver las cosas sin asociaciones. Si las gentes tuvieran una Conciencia Objetiva no juzgarían, ni criticarían ni censurarían a los otros. Toda esta parte desdichada y querelladora de la vida se desprendería de ellas porque pertenece al Segundo Estado de Conciencia, que es casi por completo un estado subjetivo. En él las cosas no son vistas como son.  El Cuarto Estado de Conciencia es completamente objetivo.  A ese nivel todo se ve como es realmente.  No hay ilusiones, ni apariencias ni fingimientos. La persona invisible, escondida, se manifiesta claramente como también su exterior visible. Los pensamientos y sentimientos interiores se vuelven transparentes como también lo son nuestros secretos deseos y sentimientos y tramoyas y toda nuestra vida se extiende en la Cuarta Dimensión. Si se medita muchas veces sobre este particular es probable que se llegue a la conclusión que tal como se es al presente no se podría soportar existir entre la gente del Cuarto Estado de Conciencia, que ve a través de nosotros. De hecho, uno no se daría cuenta que vive en medio de ellas. Nuestras conversaciones y maneras corteses y hasta nuestra encantadora sonrisa serían inútiles. Nos sentiríamos molestos, sobre todo porque en el Segundo Estado de Conciencia la gente miente continuamente. Se ve obligada a hacerlo. La vida social se basa en la mentira, si reflexionamos sobre ello.
Ahora bien, las gentes pueden ponerse en contacto con el Cuarto Estado, que es la Conciencia Objetiva, antes de conocer el Tercer Estado, que es el Recuerdo de Sí. Si lo hacen, poco de lo que experimenten y entiendan mientras estén en el Cuarto Estado permanece en su mente y memoria —tal vez sólo una frase o palabra que parece sin sentido—. Esto se debe a que caen desde el Cuarto Estado Objetivo directamente al Segundo Estado Subjetivo, que no puede ver cosa alguna tal como realmente es. Porque la mente sensual está limitada por los sentidos a la superficie de las cosas. Ve lo que está fuera de las cosas y no está preparada para entender lo que puede ver el Cuarto Estado de Conciencia. Boehme, al tratar de describir una experiencia de la Conciencia Objetiva, escribió: "Sólo puedo decir que se asemeja a una resurrección de la muerte". Comprendió que la prisión de la mente sensual se asemeja a la muerte. Después de otra experiencia del mismo nivel de conciencia dice que le parecía contemplar el mismo corazón de las cosas. Su conciencia superficial había sido reemplazada por una profundidad de comprensión en la cual veía "la Esencia, el uso y las propiedades de todas las cosas que contemplaba". Escribió: "En un cuarto de hora vi y supe más que si hubiese pasado muchos años en la Universidad. Vi y conocí el Ser de todas las cosas". Reparen que la velocidad de sus impresiones se había acrecentado notablemente. Vio en un breve instante lo que de otro modo le hubiera tomado mucho tiempo. En el Cuarto Estado de Conciencia recibió más impresiones en un cuarto de hora que las que habría captado en muchos años en la Universidad en el Segundo Estado de Conciencia. Cabe decir que dudo que hubiese podido verlo alguna vez después de haber pasado toda su vida en la Universidad.
Un estado más elevado de Conciencia no sólo está caracterizado por el incremento de la velocidad de las percepciones y la profundización de ésta», lo cual procura un mayor significado, sino por un "estado de beatitud" —esto es, por un sentimiento de liberación—. Esto se debe a que ya no se está más dominado por todo aquello que pertenece al nivel ordinario de conciencia. Se logra la liberación de la prisión. Se ha logrado por un momento la meta del Trabajo. El estado pasará, empero, porque aún no se ha pagado bastante para retenerlo. Se paga aplicando el Trabajo a uno mismo. El estado aparece momentáneamente como recompensa. Toda emoción positiva o "beatitud" sobreviene como recompensa. La felicidad que experimentamos al nivel sensual no tiene punto de comparación. La recompensa de la emoción positiva no sobrevendrá, desde luego, a todo aquel que sólo trabaja desde el amor de sí. Como se dijo, en muchos recientes comentarios, el amor de sí y sus motivos no pueden abrir las partes de los centros suprasensuales o las partes interiores de los centros. Se necesita otra calidad de amor. Ahora bien, en cuanto a lo que se dijo acerca de la necesidad de tener un Tercer Estado de Conciencia desarrollado con el fin de retener la experiencia del Cuarto Estado, si se permanece en el nivel de la mente sensual no se será capaz de desarrollar el Tercer Estado de Conciencia porque cuando se intenta recordarse uno mismo, se pensará en el cuerpo como siendo uno mismo. La persona literalmente sensual contempla a su cuerpo visible como la única cosa real. Lo que no puede ver y tocar no es real. No hay evidencia, dirá. Así, al creer ella misma que es su cuerpo, cuando intenta recordarse a sí misma, a sabiendas o no, recordará su cuerpo. Esto la mantiene en el nivel de la mente sensual en las divisiones externas de los centros.


 MAURICE NICOLL
COMENTARIOS PSICOLÓGICOS
SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE
GURDJIEFF Y OUSPENSKY
VOLUMEN V

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