En realidad el adquirir la conciencia de sí significa un prolongado y duro trabajo. ¿Cómo podría un hombre estar de acuerdo con trabajar así, si cree que ya posee exactamente lo que se le promete como resultado de un prolongado y duro trabajo? Naturalmente, un hombre no comenzará este trabajo ni lo considerará necesario, hasta que no llegue a estar convencido de que no posee ni conciencia de sí ni todo lo que esté relacionado con ella, es decir, la unidad o individualidad, el "Yo" permanente y la voluntad.
Esto nos trae al asunto de las escuelas, ya que es sólo en escuelas especiales donde se puede dar el desarrollo de la conciencia de sí, de la unidad, del "Yo" permanente y de la voluntad. Esto debe ser comprendido claramente. Los hombres, al nivel de la conciencia relativa, no pueden encontrar por sí mismos estos métodos; y estos métodos no se pueden describir en libros ni enseñar en escuelas ordinarias, por la sencilla razón de que son diferentes para cada persona y no hay un método universal que sea igualmente aplicable a todos.
En otras palabras, esto quiere decir que quienes quieran cambiar su estado de conciencia necesitan una escuela. Pero antes deben darse cuenta de su necesidad. Mientras crean que pueden hacer algo por sí mismos, no serán capaces de hacer uso de una escuela, aunque la encuentren. Las escuelas existen sólo para aquellos que necesitan una, y que saben que necesitan una.
La idea de escuelas el estudio de las clases de escuelas que pueden existir, el estudio de los principios y métodos de escuela ocupa un lugar muy importante en el estudio de la psicología que está relacionada con la idea de evolución; ya que sin una escuela no puede haber evolución. Uno no puede ni siquiera comenzar, porque uno no sabe cómo comenzar; mucho menos continuar o alcanzar cualquier cosa.
Esto quiere decir que habiéndose desembarazado de la primera ilusión, la de que ya posee todo lo que uno puede tener, hay que librarse de la segunda ilusión, la de que es posible obtener algo por uno mismo; ya que por uno mismo no se puede conseguir nada.
Estas conferencias no son una escuela, ni siquiera el comienzo de una escuela. Una escuela requiere una presión de trabajo mucho mayor. No obstante, a los que deseen escuchar puedo darles en estas conferencias algunas ideas de cómo trabajan las escuelas, y de cómo se las puede encontrar.

He dado antes dos definiciones de psicología.
Primero dije que la psicología es el estudio de la posible evolución del hombre; y segundo, que la psicología es el estudio de sí mismo.
Lo que quise decir es que sólo vale la pena estudiar la psicología que investiga la evolución del hombre, y que la psicología que sólo se ocupa de una fase del hombre, sin saber nada acerca de sus otras fases, obviamente no es completa, y no puede tener ningún valor, aun desde un punto de vista puramente científico, es decir, desde el punto de vista de la experimentación y de la observación. Porque la fase actual, tal como la estudia la psicología ordinaria, no existe como algo separado, y consta de muchas subdivisiones que van de fases inferiores a fases más altas. Más aún, el experimento mismo y la observación muestran que uno no puede estudiar la psicología como se estudia cualquier otra ciencia que no está directamente conectada con uno mismo. Uno debe comenzar el estudio de la psicología por uno mismo.
Si juntamos, primero, lo que podamos saber sobre la próxima fase en la evolución del hombre es decir, qué significará adquirir la conciencia, la unidad interior, un Yo permanente y la voluntad y, segundo, cierto material que podemos obtener por la observación de si es decir, el darnos cuenta de que no tenemos muchos poderes y facultades que nos arrogamos llegaremos a una nueva dificultad en la comprensión del significado de la psicología, y a la necesidad de una nueva definición.
Las dos definiciones que se han dado en la conferencia anterior no son suficientes, porque el hombre por sí mismo no sabe qué evolución le es posible, no ve dónde se encuentra en la actualidad, y se atribuye rasgos que pertenecen a fases superiores de la evolución. En efecto, no puede estudiarse a sí mismo siendo incapaz de distinguir en sí mismo entre lo imaginario y lo real.

PSICOLOGÍA DE LA POSIBLE EVOLUCIÓN DEL HOMBRE
P. D. Ouspensky

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