LA EDUCACION
17-05-99



P: La vez pasada, hablaste de situación mántrica y ejemplificaste con los esenios. ¿Podés decir algo más de la unión, de esta energía con la palabra?

Yaco: Los esenios eran muy sabios en la administración de la palabra. Sabían del inmenso valor curativo que la palabra podía tener.
Había una maravillosa técnica y era que, la palabra, el decir mismo, funcionaba en los niveles búdicos.
Por tal motivo, a través de su decir descendía esa energía búdica que obraba mágicamente rozando el milagro.
Entonces, había dos cosas:
Primero: Encontrar la palabra que podía precipitar la energía búdica. Segundo: La palabra que, de alguna manera, no alteraba la energía búdica.
Había un principio de sintonicidad en la palabra, había un principio de expresión también y eso era dado a través de la misma palabra. Es como que, la palabra en sí te puede permitir esa maravillosa terapia de atraer esa energía búdica y luego, la palabra adecuada para expresarla.
Uno mismo debe encontrar ese mecanismo en su interior y automáticamente suministrarlo, concederlo.
Creo que el misterio de la palabra es una técnica de la nueva era, una técnica de este tercer milenio. Se ha empezado a considerar todo el mecanismo de la palabra en sí.
Me acordaba todo un concepto iniciático muy lindo:
“El recién nacido tiene que alimentarse, aprender a caminar y aprender a hablar”. Hablar iniciáticamente, no a hablar como antes lo hacía, tiene que haber una modificación en su lenguaje y al mismo tiempo, una constatación de la realidad de la energía que maneja a través del lenguaje. Una palabra puede decir de la fe pero, puede que en ese momento no esté la energía de la fe. Quiere decir que hay un divorcio entre palabra y energía. Pues, unir palabra y energía y llevarlo a ese plano búdico desde donde tanto hablaban los esenios.
El plano búdico tiene una gran cualidad, si podemos decirlo, armoniza, totaliza.
Toda enfermedad es producto de un desequilibrio. La palabra convoca a las partes a que se unan. Es como si la palabra esenia fuera un gran mediador, en realidad lo era. Reunía todo lo aparente con lo esencial y ahí acontecía el milagro. Inclusive las patologías resultaban encantadas por la misma palabra, encontraban su destino, su finalidad.
Tiene que haber un arte en el decir, un arte en el hablar, que convoque a los elementos, que convoque a las energías, que convoque a los planos y que fueran éstos, expresados por una debida palabra.
Yo creo que todo lo que han presentado al mundo los esenios en esa tarea tiene que volver a repetirse, tiene que inaugurar este milenio.
Así como existe una ciencia del Hatha Yoga, con todas sus posturas, creo que la palabra es una postura ante el verbo y las posturas debidas atraen la energía del verbo, entonces, ¿Cuán curativo puede ser eso?
Es como imaginarnos cómo hablaríamos con un enfermo de cáncer. ¿Qué palabras usaríamos en el diálogo? ¿Cómo le hablaríamos para ir reconciliando esos aspectos que están divorciados, como para que la palabra misma pueda iniciar una curación?. ¿Por qué no? La palabra puede hacer eso, amén de otras cosas. Entonces, ¿Por qué no valernos del ejercicio, del mecanismo, de la palabra?
Sería una ciencia maravillosa pero que comenzaría identificando el nivel de nuestra palabra. Es un poco el tema de la anatomía interna.
¿Dónde está nuestro decir? ¿En qué lugar está? ¿Cómo funciona nuestra palabra etéricamente, emocionalmente, mentalmente, en términos de alma? ¿En qué plano está? Identificar eso. Porque, en la medida en que lo podemos identificar acentuamos su crecimiento. Si no lo podemos identificar no hay crecimiento posible; entonces todo aquello que se puede identificar es susceptible a crecer, porque la misma consciencia se va dando cuenta. ¿Desde dónde funcionan los yoes, dónde funciona nuestro yo, cómo funciona? En fin, es importantísimo.
Creo que el progreso del ser humano está en la concientización de su misma energía. Eso se ve muy bien a la luz de esa anatomía interna, es la ciencia de los misterios. Como la anatomía física es el principio de la ciencia médica.
Debemos aventurarnos en el misterio de la palabra, en el misterio del decir.
Yo creo que hay tres grandes vertientes que uno, muy bien puede considerar. Por un lado que la palabra sirve para evacuar, en un gran porcentaje sirve para expresarse, pero sirve para sintonizarse también.
Entonces, será usada la palabra para expresarse, para descongestionarse, para sintonizarse. Pues que cada uno encuentre el mecanismo apropiado y la palabra adecuada que haga a cada uno de esos términos.
El ser humano utiliza la palabra más que nada para descongestionarse, hasta ver toda la congestión que tiene y que recibe por el hecho de desconocerse. ¿Será esa la finalidad de la palabra? ¿Estará remitida a esa única actividad? Pienso que no. Hay que modificar eso y tiene que servir de expresión como tiene que servir de sintonización.
Es lindo ver los movimientos de la energía de la palabra: Evacuante va hacia abajo, es pesada, es horizontal.
Sintonizante es vertical.
Es lindo ver eso.
El alcance de la palabra es ilimitado. Uno se puede sintonizar mucho más con las dimensiones superiores a través de la palabra que a través del pensar.
Creo que es verdad lo que uno piensa cuando puede decirlo. Creo que no hay apóstol que no haya escrito antes, pero luego tienen que entonar lo mismo que ha escrito.
Si pudiéramos ver por ejemplo, a la luz de la anatomía interna, a la luz de los centros, cómo se mueve todo eso, en la palabra escrita es de una manera, en la palabra hablada es de otra manera.
Uno puede escribir cosas muy hermosas convocando mínimos centros, mínimos chakras pero, cuando tiene que pronunciarlo tienen que comparecer casi todos los chakras. Entonces, qué bueno sería empezar a ver todo eso. Sería maravilloso.
En fin es una ciencia ilimitada e inexplorada también.
Te agradezco.




Yaco Albala

4 comentarios:

  1. que belleza!!! que lindo aprender a hablar...
    gracias!!!
    Un beso!!!

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  2. perdón sería Hablar, en mayúscula!!
    pd: me encanta la nueva musica del Blog!!!

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  3. GRACIAS!!!
    Qué increible el misterio de la palabra, todo un aprendizaje, que importante ir viendo y descubriendo en uno mismo todo esto...
    un abrazo y gracias nuevamente,
    agus

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  4. GRACIAS JESI, GRACIAS AGUS
    Cris

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