La Mirada Inocente
P.: ¿Cómo se puede vivir la certeza del ser el Ser?
R.: Cuando el vivir sin deseo aporta la plenitud.

P.: Es decir ¿el silencio?
R.: Sí.

P.: ¿Cómo se hace el aprendizaje del silencio?

R.: No puedes hacer ese aprendizaje, puesto que eres silencio. Limítate a reparar en que huyes continuamente de él. Cuando llegas a ser consciente de esa huida, se realiza una transformación y el esquema de querer hacer se debilita. Si quieres crear el silencio de la misma forma que se realiza un proyecto cualquiera, el resultado será un estado artificial. Esta intención te desplaza desde el centro hacia una periferia ilusoria.
P.: Hace veinticinco años que me dedico a constatar que no estoy siempre silencioso…


R.: Constata en vivo que estás huyendo y que esta huida emana siempre de una carencia que existe en tu interior; así te encontrarás al exterior del proceso.

P.: ¿Qué es más importante, estar silencioso o no estar implicado en las dificultades cerebrales?

R.: Realizar nuestra naturaleza verdadera se efectúa, por razones pedagógicas, mediante el rodeo de la percepción. Se trata de dejar libre la percepción, de aceptarla, sin pretender hacerle sufrir modificaciones de forma artificial.

P.: ¿Se refiere a las percepciones sensoriales?

R.: A todas las percepciones. No reaccionar, no tener deseos de experimentar, sino observar tus mecanismos psíquicos, afectivos y fisiológicos, sin juzgarte, criticarte ni culpabilizarte. Constatar, simplemente.

P.: La apertura está frenada considerablemente por este continuo parloteo interior que sólo en escasos momentos se detiene.

R.: Sí, pero en el momento en que lo constatas, se instala automáticamente un silencio. Conoces el motivo de este parloteo: en el fondo se trata siempre de asegurar la persona, de acomodarla a la existencia de un modo o de otro.

P.: En un texto muy antiguo se dice: “Deja volar tu pensamiento, sin retenerlo nunca”. ¿Sería deseable no dejar al ego que recupere el pensamiento?

R.: El ego también es un pensamiento. Cuando no piensas en él, ¿dónde está? Está siempre ligado a una situación, a una imagen; de otra forma, no podrías concretarlo.

P.: Se disuelve en el silencio, pero volvemos siempre a la dificultad de estar silencioso.

R.: No conviertas el silencio en dificultad. No hagas de él un objeto de observación. El silencio es la observación. En otros términos: el silencio equivale a una mente tranquila. La tranquilidad no es un objeto. Es tu ser.




Jean Klein

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