En lo que respecta a la actitud hacia la vida, conviene más pensar que las experiencias que sufrimos nos son necesarias. De otro modo haremos con­tinuamente cargos internos y nos quejaremos que las cosas no son justas. Admitir este punto de vista acerca de nuestras experiencias nos da un mayor significado. Esta es la única manera de lograr algo de cada experiencia. Es la única respuesta al por qué sufrimos tantas experiencias desagradables. Ahora bien, con el fin de sostener este punto de vista sobre nuestras experien­cias debemos recordar y estar despiertos. Debemos estar despiertos al punto de vista consciente al cual pertenece nuestra experiencia porque nuestro ser la necesita para desarrollarse. Vemos entonces que el material para nuestro desarrollo está en nuestras experiencias. Pero sin este punto de vista enten­dido conscientemente no lo podemos ver porque estamos dormidos. Creemos que esas experiencias no hubieran debido acaecemos y posiblemente no tienen ningún sentido para nosotros. Pero son exactamente el material sobre el cual hemos de trabajar. Es mediante esas experiencias como nos desarrollamos a expensas de nuestra imaginación. La persona imaginaria debe desaparecer. Pero la gente no lo entiende. Por doquier se ve a gente que no comprende lo que tiene que hacer a este respecto. Por doquier vemos a dos personas imagi­narias que viven juntas, cada una en su propio mundo y sin aprovechar sus experiencias. Claro está, esta opinión modifica mucho este punto de vista, y hace que nuestros ensueños diarios sean de segunda importancia. El negocio de vivir no está de acuerdo ni con nuestros deseos ni con nuestros ensueños, ni tampoco con lo que se espera lograr de la vida. Tomar las experiencias de vida como material para trabajar sobre sí es invertir la manera habitual de tomarlas. Una vez que uno se entrega a la auto-conmiseración, o se identifica de alguna otra manera, esta inversión se invierte nuevamente y se está de vuelta a la manera ordinaria de tomar la vida. Ya no se hace más el Trabajo. Ahora bien, éste es nuestro punto débil —esto es, el lugar en que uno es más vulnerable— que nos impide hacer uso de esas experiencias en vez de permitir que hagan uso de nosotros. Desde luego, si una persona nunca se observa a si misma, nunca será capaz de descubrir su punto débil. A veces hay más de uno. Los puntos débiles deben ser fortalecidos y sólo se puede fortalecerlos por medio del Trabajo. Es preciso hacer frente a algunas experiencias. Quiero decir, no se puede evitar todas las experiencias que son desagradables, porque si se tiene el dinero y la oportunidad de hacerlo así no habrá desarrollo. Es probable que se crezca cada vez más estrecho y egoísta, lo cual al parecer siempre sucede cuando no hay desarrollo.
Ahora bien, el sabor del trabajo es muy definido. Cuando se reciben las experiencias de vida más conscientemente, es el correcto ordenamiento de las cosas en uno lo que procura cierto sabor interior. Ya no somos más conducidos por la vida. Pero cuando uno se identifica, y por lo tanto cae en el sueño, ese sabor interior desaparece y en su lugar se tiene lo que antes he llamado el sabor de vida, el cual por comparación es muy desabrido. El sabor de vida siempre es el mismo, sean cuales fueren las formas particulares de excitación. Cabe decir, que al cabo de un tiempo una persona es capaz de descubrirlo por sí misma. Ahora bien, cuando se trabaja se lleva a cabo cierta clase de inversión. Se tiene el sabor del Trabajo. Si no se lleva a cabo ninguna in­versión, no se trabaja. Tiene un sabor diferente. Por ejemplo, imaginarse que se está trabajando cuando en realidad no se lo hace, no produce inversión alguna. La gente se imagina muchas veces que está observando en los mo­mentos en que no lo está haciendo. Esto no es trabajar, y carece en absoluto del sabor limpio y astringente del trabajar. La imaginación no invierte cosa alguna. Lo que se hace en imaginación no lleva a ninguna clase de desarrollo.
Ahora bien, hay un diagrama general que está conectado con los Cuatro Cuerpos del Hombre y en el cual se muestra que el Hombre tal como es, es arrastrado por la vida desde un extremo. Mientras el hombre permanezca dormido y sea mecánico, es manejado por una punta de esa máquina. Por consiguiente, cabe llamarlo apropiadamente una máquina; pero si el hombre empieza a desarrollarse interiormente por el trabajo empieza a ser manejado desde el otro extremo —desde el lado de su Voluntad—. Si quiero desde el Trabajo trabajar sobre una experiencia en la cual me hallo, no me arrastrará. No seré capaz de cambiar la experiencia, pero seré capaz de cambiar la manera en que la recibo. Al saberlo, mi actitud hacia la experiencia será correcta. Desde luego, si una experiencia muy desagradable hace que usted se vuelva negativo, su máquina será manejada por la vida y usted seguirá siendo exacta­mente lo que se supone no debe ser en este mundo, puesto que fuimos creados para no ser manejados por la vida. Fuimos creados para no ser máquinas, pero al mismo tiempo podemos ser máquinas y servir a la Naturaleza, y la mayoría de la gente sigue siendo máquinas toda su vida.
Un hombre en vías de desarrollo empieza a ser trabajado en parte desde el lado de la Voluntad, en lugar del lado de vida de su maquinaria. Comienza por hacer que su maquinaria opere a veces de cierta manera que es el revés de la manera en que la vida la hace operar.

Dr.Maurice Nicoll
Comentarios Psicológicos
sobre las Enseñanzas de Gurdjieff y Ouspensky (de Tomo V)

1 comentario:

  1. Siempre dije en mis comentarios con personas de confianza...estamos atrapados por la maquina, somos eslabones arrastrados sin opción a menos que trabajemos constantemente siendo conscientes del peligro que corremos al olvidarnos de ello.

    Excelente reflexión de Dr. Maurice Nicol, gracias por compartirla.
    Cálido abrazo.

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