Fragmento de: 'LA CURACIÓN APOSTÓLICA'


Pregunta.- La vigilancia. Un tratado viviente.

Yaco. -Todo esto puede tener muchas explicaciones pero en este momento por lo que se intenta producir dentro del grupo mismo, tiene que tender a la formación de pequeños Curadores.
Ver luego que significa vigilar-
Imaginemos un enfermo, una energía patológica. Vigilar qué palabras, qué actitudes, qué decir, puede empezar a disolverla.
Es prácticamente un acto de clarividencia, pero uno tendría que diferenciar aquello que puede afectar y lo que puede curar. Lo que uno va a intentar vigilar es su propia proyección, su propio decir, su propio sentir.
La Curación es una obra maestra de telepatía. Uno tiene que ser muy consciente de eso.
Intentamos producir una dosis de energía Búdica.
Vigilemos qué cosas pueden ir conformando esas energías y qué cosas no. Uno colabora en la medida que logra diferenciar.
Es más que una curación energética o simbólica, es de otra Naturaleza, porque implica la conversión del curador y de aquél que se pretende curar.
Podemos vernos asistidos por la clarividencia para poder detectar esas energías positivas ¿Podremos tener esa precaución mágica?
¿Podremos cuidar y vigilar lo que digamos y hagamos?
La precaución y la humanización son necesarias. Una vez que se ha llegado a un punto muy alto, no va a poder elevarse más. Es aconsejable estar el tiempo que se puede estar y descender y comunicar a todos los niveles la visión que se ha tenido en las alturas.
Todo esto más que curar es casi un intento de Iniciación Grupal en el arte de la Curación.
Tal vez si se tomase así, habría más posibilidad de curar. Las grandes empresas siempre son muy consideradas desde lo Alto y creo que este esfuerzo Grupal puede ser más considerado que si dos o tres personas intentan curar. En virtud de lo que se pretende hacer por el testimonio que puede significar, por la trascendencia que puede tener, es cuanto más puede ser escuchado en los Cielos. Si la obra del hombre puede gozar de la Divina espectacularidad va a ser muy bien vista, porque los hombres necesitan tener elementos tangibles, comprobables. Si podemos hacer esto tendremos una gran asistencia.
El mecanismo de la Palabra es casi el más elevado que existe en el don de la curación porque es la forma de inocular esa energía Búdica. Los Evangelios son energía Búdica condensada en palabras. Las palabras han retenido por milenios esa secuencia, ese Reino de los Cielos.
La palabra en sí no es el pensar, que de alguna manera la autoriza, sino además la forma de decir, porque acorde a cómo se diga es la energía que convoca.
De acuerdo al lugar donde repercute, son las energías que se asocian a la palabra misma.
Puede ser una palabra supuestamente elevada, dicha en regiones bajas, que revisten a esa palabra de una energía muy densa, no teniendo así poder curativo.
Hay que utilizar esas palabras en sus propios niveles para que eso actúe. Es un mínimo impulso lo que el hombre debe tener, lo demás corre por cuenta de los Ángeles. Que el hombre tan sólo intente elevarse de su plataforma y que ellos hagan el resto. Aprender a hablar de esa manera es ir concediendo curación. Que cada uno lo haga allí donde está y no sólo referido al caso que nos ocupa, sino a todo, porque va modificando su campo magnético y la persona que piense en nosotros queda consustanciada de ese campo magnético y puede experimentar un bienestar porque simplemente pensó en nosotros.


Yaco Albala

1 comentario:

  1. Lindo texto, pero esta oración es la que más me gustó...."La palabra en sí no es el pensar, que de alguna manera la autoriza, sino además la forma de decir, porque acorde a cómo se diga es la energía que convoca"...

    Si aunáramos las palabras cargadas de buenos sentimientos e ideas nobles, las elaboráramos y las emitiéramos todos juntos quién sabe que bellas cosas se podrían lograr. Quizá un mundo de Paz, Armonía y Amor.
    besos
    susy

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