Supramundano

La Vida Interior

Libro III


  456. Urusvati sabe que la energía psíquica une y dirige hasta a los pájaros en sus migraciones, así como asiste a la unidad humana. Mas uno debería recordar que el cultivo de la voluntad es la mejor ayuda para la consecución de la iluminación la que, estallando en llamas, brilla como una antorcha y revela el camino. ¿Pero, cómo uno desarrolla esta determinación? ¿Tal vez con la ayuda de la concentración o del pranayama? Toda ayuda es útil, mas la voluntad más férrea se configura por las lecciones de la vida.
    Uno no necesita esperar por algún evento extraordinario para poder ejercitar la voluntad; la voluntad más indómita crecerá en medio de los eventos de la vida diaria. No es suficiente simplemente repetir sobre la cualidad de la voluntad; esta debe ser adquirida interiormente como un impulso psíquico. A la voluntad se la fortalece por el trabajo. La gente revela el grado de su poder de voluntad en cada encuentro.
    La mente del ser humano fluye por orden de la voluntad y la conciencia debería ser como una apertura de las puertas, no de esclavitud. La verdadera educación de la voluntad acompaña al primer despertar de la conciencia. Aunque el hombre es capaz de sentir la ventaja de la voluntad disciplinada en los tempranos días de su vida, no todos pueden vencer fácilmente una voluntad incontrolable. El caos es conquistado sólo a través de darse cuenta que esta tosca materia debe ser transformada. Mas uno tiene que pasar por muchas encarnaciones antes de comprender independientemente de la necesidad de conquistar al caos y mientras uno carezca de experiencia espiritual, debe escuchar los consejos que se refieren a la voluntad. Entonces se entenderá que la voluntad debe ser fortalecida y disciplinada. Se entenderá que la voluntad puede detenernos de ofender a nuestro vecino. La voluntad señalará cuando uno debe ofrecer ayuda. Por la voluntad del discípulo Nuestra guía se acelerará. La voluntad es un purificador cuando es dirigido hacia el bien.
    El pensador señalaba con frecuencia a los pájaros migrando y exclamaba, “¡Qué hermosa fuerza guía a estos viajeros!”

1 comentario:

  1. Hola Cristina, pese por tu espacio y me ha gustado lo que he visto. Con tu permiso me quedo.
    Te invito a pasarte por mi blog. Gracias por compartir.
    Saludos

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