Interioridad AutoConsciencia

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Las cuatro etapas de todo Trabajo

(Extraído y basado en enseñanzas del Maestro Tibetano, dictadas a la Sra. Alice A. Bailey)


Primera etapa- Kármica- obligatoria, restrictiva pues nos adapta por limitación.

Segunda etapa - Formativa-  nos informa y nos  enseña a reflexionar y así por la  aplicación  de la Ley de    Analogía  se  irán    modificando  los  contenidos de nuestros espejismos  e   ilusiones a tal  grado  que la transparencia nos permita un  día,  amanecer  en el  escenario de  nuestras  genuinas  posibilidades.   Etapa del discipulado por excelencia;  está dedicado, necesariamente,  más a sí mismo que a la Obra grupal.

Tercera etapa  - expansiva-   nos flexibiliza haciendo surgir en  el interior, la comprensión  y  el valor de lo relativo.   Comienza el caminar,  el transcurrir  y el  fluir en el Tiempo;   se aprende  que es ese transcurrir lo que  de forma  precisa  habilita  el emerger de lo auténtico  uniéndolo a lo Viviente, más aún, solamente eso lo trae a la Vida.-  Al levantar vuelo  los vehículos,  se posibilita el estado de Gracia y  se revela la disciplina angélica  de la  Pureza.

Cuarta etapa - Abstracta- comienza el contacto con las Ideas,  Arquetipos  y  Utopías.   Ante estas Reservas de Vida,  la Imaginación y  la Intuición  nos hacen  amanecer ante la Inspiración.   De a cuerdo con la naturaleza individual,  se inicia allí la  Interpretación,  forma sagrada de  co-creación.

Más adelante, cuando los frutos sean  puestos a prueba,  quedaremos  ante los Mundos  Amorfos.  Entonces seremos dignos de unirnos a Ellos.-
                                                                

  Horacio Amauri.-





La Humanidad


Como hace un buen Maestro  - a medida que el discípulo aprende -  complejiza las lecciones.  De esta forma provoca en el discípulo el emerger de sus recursos;  no para que acierte en todo, sino para provocar el reconocimiento de su potencial y de esta manera arribar finalmente a su estirpe,  siempre por la Vía del Movimiento Perpetuo.-

De esta manera el cielo,  cuya puerta de entrada nos la ha abierto El Cristo antes,  después y ahora,  es el lugar de la Vida Verdadera.

La Tierra es la bulliciosa aula de las confusiones,  pero donde la humanidad-nexo responde a sus amigos- mentores y se gana a lo largo de las edades, el cielo en conciencia.
Horacio Amauri
En el Interior del Tiempo y el Espacio

El Tiempo y el Espacio son aulas de aprendizaje. Éstas se abren únicamente ante los gestos ejecutados por los diestros en Entusiasmo.

El Entusiasmo, estado sutil, libera a la Exaltación que habilita el viaje hacia la región del Éxtasis. Su cualidad no es fruto de una voluntariosa ambición o razón alguna; reposa en la Conciencia de la Dicha.

A un tiempo, sostenidos sutilmente por Ella, los viajeros dimensionales son atraídos hacia los nuevos atrios; y allí presentirán a Dios. Frente a eso, la arcana secuencia es habilitada nuevamente entre sus manos…
…. “entusiasmo, exaltación, dicha y bienaventuranza”….

La reciben los inocentes y los mansos; inocentes porque conservaron indeleble el recuerdo del Primer Amor y mansos, porque han sabido recuperarlo sólo con la caricia del “darse cuenta”.

En los pliegues más recónditos de estas aulas, el Tiempo se detiene y el Espacio se vacía; entonces comienza a oírse el canto suprafísico y triunfal del Ave Fénix, extrañamente parecido al sonido del Shofar.

Es la hora de brindar no únicamente por una Tierra sin fronteras, sino también por la Eternidad misma del Universo.



Horacio Amauri
Los Caminos del Sentimiento

En la reunión de esa noche se había tratado intensamente la constitución del Cuerpo Emocional. Algunos habíamos quedado conmovidos e iluminados al abrirse ante nosotros algunos aspectos de la Naturaleza del Deseo, para la mayoría desconocidos. Por ejemplo: “…es a la Emoción, en sus momentos de liberación, al único vehículo de la personalidad a quien se le concede el contacto directo con el plano de la Unidad, también llamado Búdico….”

Volviendo a su casa y antes de entregarse al sueño preguntó al Infinito cuál era el sentido último de esa perla-fruto de la vida emocional, que se llama Sentimiento. Recordó que en los albores de su juventud la interrogante más inquietante no se relacionaba con los temas inherentes al “el Ser o no Ser”, sino con una muda pregunta, casi una plegaria: “¿…podré aprender a amar…?”.

Esa madrugada y como un antiguo relato, llegaba esta respuesta:
“…Es en Alas del Sentimiento que se llega al Palacio del Néctar y ante sus puertas se puede comprobar que éstas, sólo se abren frente a lo Idéntico. Se espera que el viajero cuando toca esas entradas traiga Ternura en los ojos, Pureza en las manos y Vulnerabilidad en el Corazón…”.

Presentará sus regalos al Señor del Palacio para descubrir en el instante de la entrega, que el mismo Señor fue quien los forjó dentro de él durante largos tiempos.
Frente al Mensajero de Aquello cuyo ser y gesto es Identidad e Identificación, comenzará el rescate de la Emoción contemplando simplemente con cuanta fidelidad brilla la Naturaleza del Amor en sus entrañas.
Atravesó diversas regiones para llegar allí, y frente a él se presentó el pasado con todos sus contenidos de posesividad, y necesariamente también hubo de pasar por el aprendizaje de conjurar la fascinación del protagonismo. En comunión con la Magia de la Redención pudo mirarse y verse. Desesperó ante la fealdad de su figura pues no encontraba en ella más que dispersión y fragmentos.
Miró a la Cumbre y vislumbró el Palacio; pidió la Salvación, o sea: un sentido para su destrozo. En respuesta a su ruego la Gran Águila Blanca extendiendo sus alas descendió sobre él. Lo cubrió y al hacerlo abrió surcos de Sensibilidad nuevos en su Corazón, ellos lo habilitaron para que descubriera el camino que conducía al Palacio- Diseño. Ver y llegar fueron lapsos entre sueños y vislumbres.

Jurando fidelidad permitió que comenzara la Renovación de sus vestiduras. Ahora todo su equipaje lo conforman las voces de sus Maestros y las miradas amorosas de sus Amigos y sus Amores que con invisibles caricias de exaltación en exaltación aún hoy protegen a su Alma del letargo.

Comprendiendo lo ineludible del Escenario Humano ofreció: ¡darse! Como en un viento venido de todas partes escuchó las más inesperadas y extrañas palabras:

“… ¡¿cómo llegar a Nosotros antes de que todo esto ocurra?!...”



Horacio Amauri
RECORDANDO

Llegaste un día y desplegaste tu ashram invisible entre nosotros.
¡Cuántas cúpulas descendieron cargadas de lluvias celestiales
sobre las flores sedientas y anhelantes de nuestras almas!
Mansamente se abrieron a la caricia maestra y milagrosamente
renacieron sus más bellos colores y se vieron sus perfumes
ascendiendo en columnas a los cielos.
Hermano jardinero, los retoños van creciendo;
buscan sus raíces valerosas extender la estirpe que legaste.
Linaje sin motivos ni ambiciones aparentes.
Festejantes, casi sin saberlo, de los lazos de seda que nos unen,
internalizándonos silenciosos y atentos en lo Eterno
hasta oir nuevamente la Canción de los Comienzos.

Para YACO


EL YODA 2003/2007

Quién Soy Yo...?


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