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Luz en el Sendero
Mabel Collins

21) Busca la flor que debe abrirse durante el silencio que sigue a la tormenta y no antes. 
La planta crecerá y se desarrollará, echará ramas  y hojas y formará capullos, 
en tanto que continúa la tempestad y el duro combate. 
Pero mientras la personalidad toda del hombre no se haya disuelto y desvanecido; mientras que el divino fragmento que la ha creado no la considere como mero instrumento de experimentación y experiencia; mientras la naturaleza toda no esté vencida y se halle subyugada por su yo superior , no puede abrirse la flor.
Entonces sobrevendrá una calma como la que en los países tropicales sucede a una lluvia
torrencial, cuando la Naturaleza obra con tanta rapidez que puede verse su acción. 
Una calma semejante se difundirá sobre el espíritu fatigado. 
Y en el silencio profundo, ocurrirá el misterioso suceso que probará que se ha encontrado el sendero. 
Llámesela como se quiera, es una voz que habla donde no hay nadie que hable; es un mensajero que viene, mensajero sin forma ni sustancia, o bien es la flor del alma que se ha abierto. 
No hay metáfora que pueda describirlo. 
Pero se puede presentir, buscar y desear, aún en medio de la furia de la tempestad. 
El silencio  puede durar sólo un momento, o bien puede prolongarse un millar de años, pero tendrá fin.  Sin embargo, en ti residirá su fuerza. 
Una y otra vez tiene que darse y ganarse la batalla.  
El reposo de la Naturaleza sólo puede ser un intervalo.  
Estas reglas expuestas son las primeras que han sido escritas en los muros del Templo del Saber. Los que pidan, obtendrán. 
Los que deseen aprender, aprenderán.

LA PAZ SEA CONTIGO.

 JEAN KLEIN

de: LA ESCUCHA CREATIVA

¿Puede hablarnos de la meditación?

*No podemos decir y explicar exactamente qué es la meditación. Solamente podemos decir lo que no es. No es una actividad cerebral. No es una actividad que se hace en una relación sujeto-objeto. En la meditación no hay presencia a sí mismo, ni que yo me hago uno con el universo. Cuando las actividades entran en reposo, es decir, cuando no hay acción de la mente, la Conciencia se revela ella misma a sí misma. Ser idéntico a la Conciencia es la meditación.
Esta Presencia que vivís conscientemente primero en ausencia de todo objeto, a continuación es también Presencia en la presencia de los objetos. Es la página blanca en que escribís, la pantalla de cine en la cual se proyectan las imágenes, como decía Ramana Maharsi. Las imágenes cambian constantemente, pero la pantalla siempre es pantalla. Es pantalla en ausencia de los objetos y también en presencia de ellos.
Esta Conciencia la tenemos en común con todos los seres vivientes. El resto, en el fondo, no es más que forma y nombre. Pero estamos de tal manera encantados por los nombres y formas, que olvidamos lo que los soporta.

Noto que su presencia física disuelve en mí muchos esquemas. ¿De qué modo puedo mantener yo mi atención físicamente en Vd. hasta que se disuelva todo yo, mi memoria, y me dé cuenta que soy tú?

Si te sentaras delante de una inmensa piedra y dejaras en ese momento totalmente el concepto piedra, la piedra existiría únicamente en tanto que percepción. En ese momento, la piedra expresa por excelencia la tranquilidad total; no habría en ti ningún otro estímulo más que este Silencio de la piedra. La piedra no tiene forma de ser otra cosa que tranquilidad.
En el museo Guimée de París, hay una cabeza de Buda en el centro, no se ve la extensión total de la cabeza, sólo se ven los labios. Porque la sonrisa de los labios, en cierta forma, come todo lo que está fuera de ellos. Cuando mires estos labios, te vas a dar cuenta de que actúan en ti, y automáticamente van a estar sometidos a un cambio. Estos labios que cambian en ti te van a conducir al corazón y vas a sentir una gran alegría. En la sonrisa de esos labios no hay ninguna posibilidad de estimular en ti ni la avidez, ni la brutalidad, ni la violencia.
Medita sobre esto. Es una respuesta lateral.

¿Cómo puede conectar con la unidad una persona que no tiene sensibilidad?

*En principio tenemos sensibilidad. Cuando tocas tu mano puedes evocar la sensibilidad, puedes evocar la sensación. Cuando pasas revista al cuerpo, puedes hacerlo cuatro, cinco, o seis veces, tienes que ver inmediatamente la sensación global del cuerpo. Solamente podemos tener la sensación global del cuerpo a condición de no visualizarlo. Porque si visualizamos el cuerpo, solo podemos hacerlo de la parte de delante, de atrás, de la izquierda, de la derecha, de arriba o de abajo; no hay que visualizarlo, hay que permanecer a la escucha después de haber dado la orden al cuerpo; y la sensación, la sensibilidad, se va a formar en un Todo. Esta sensibilidad de la que hablamos es una energía que sobrepasa el límite del cuerpo. Esta energía se expande en el espacio lo mismo delante que detrás, a la izquierda y a la derecha. Cuando vuestro cuerpo está habitado por esta sensibilidad no hay límites. En un cuerpo así ya no es posible un rincón para un yo. Porque un cuerpo en donde no hay sitio para el yo, es un cuerpo expandido en el espacio; y como el cuerpo y la mente no son dos trozos, entonces vuestro psiquismo y vuestra mente estarán muy afectados por esta vacuidad que experimentamos en el cuerpo. Pero lo que nos interesa sobre todo es la Conciencia en la cual aparece el cuerpo.

¿Esa expansión corporal es el resultado de una práctica diaria?

*Tenemos una memoria orgánica corporal.
Pasar revista al cuerpo nos pide por lo menos unos diez minutos a la mañana. Dentro de algunos días os va a pedir tres minutos, y llegará un día en que os sentáis y ya está…
Entonces la meditación sistemática ya no tiene interés. Somos meditación a cada instante. Esto no nos impide en otros momentos meditar por la alegría o el placer de meditar.

El cuento de las arenas 

 Un río, desde sus orígenes en lejanas montañas, después de pasar a través de toda clase y trazado de campiñas, al fin alcanzó las arenas del desierto.  Del mismo modo como había sorteado todos los otros obstáculos, el río trató de atravesar este último, pero se dio cuenta de que sus aguas desaparecían en las arenas, tan pronto como llegaban a éstas. 
Estaba convencido, no obstante, de que su destino era cruzar el desierto, y sin embargo, no había manera. 

Entonces una recóndita voz, que venía desde el desierto mismo, le susurró: “El viento cruza el desierto, y así puede hacerlo el río.” El río objetó que se estaba estrellando contra la arena, y solamente conseguía ser absorbido, que el viento podía volar y esa era la razón por la cual podía cruzar el desierto. - Arrojándose con violencia como lo vienes haciendo, no lograrás cruzarlo. Desaparecerías o te convertirías en pantano. Debes permitir que el viento te lleve hacia tu destino. 
- ¿Pero cómo podría esto suceder?
- Consintiendo en ser absorbido por el viento. 
Esta idea no era aceptada por el río. Después de todo, él nunca había sido absorbido antes. No quería perder su individualidad. 
-¿ Y, una vez perdida ésta, cómo puede uno saber si podrá recuperarla alguna vez?
 - El viento - dijeron las arenas - cumple esta función. Eleva el agua, la transporta sobre el desierto y luego la deja caer. Cayendo como lluvia, el agua nuevamente se vuelve río. 
-¿ Cómo puedo saber que esto es verdad? 
 - Así es, y si tú no lo crees, no te volverás más que un pantano y aun eso tomaría muchos años; y un pantano no es la misma cosa que un río. 
- ¿Pero no puedo seguir siendo el mismo río que ahora soy?
 - Tú no puedes en ningún caso permanecer así,- continuó la voz. - Tu parte esencial es transportada y forma un río nuevamente. - Eres llamado así, aun hoy, porque no sabes qué parte tuya es la esencial. 

Cuando oyó esto, ciertos ecos comenzaron a resonar en los pensamientos del río. Vagamente, recordó un estado en el cual él, o una parte de él, ¿ cuál sería? había sido transportado en los brazos del viento. También recordó - ¿o le pareció?- que eso era lo que realmente debía hacer, aun cuando no fuera lo más obvio. 
Y el río elevó sus vapores en los acogedores brazos del viento, que gentil y fácilmente lo llevó hacia arriba y a lo lejos, dejándolo caer nuevamente tan pronto hubieron alcanzado la cima de una montaña, muchas pero muchas millas mas lejos. Y porque había tenido sus dudas, el río pudo recordar y registrar más firmemente en su mente los detalles de la experiencia. Reflexionó: 
- Sí, ahora conozco mi verdadera identidad.  

El río estaba aprendiendo, pero las arenas susurraron:
- Nosotras conocemos, porque vemos suceder esto día tras día, y porque nosotras, las arenas, nos extendemos por todo el camino que va desde las orillas del río hasta la montaña. Y es por eso que se dice que el camino en el cual el Río de la Vida ha de continuar su travesía, está escrito en las arenas.
 ANÓNIMO


La Magia del Silencio. 


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada En Barcelona, 13 de Septiembre de 1984 Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) el 26 de Septiembre de 2008 


 Vicente. — En cierta ocasión, en una de las reuniones periódicas del ashrama, el Maestro nos dijo que el silencio es el mejor de los sonidos, y aquello parecía casi imposible de comprender, cómo el silencio puede representar una forma de sonido; y sin embargo, conforme fue pasando el tiempo nos dimos cuenta verdaderamente que el sonido es una actividad objetiva y que el silencio es una actividad subjetiva, que todo en el Plan de Dios es actividad y que depende del grado de selectividad de los sonidos o de las palabras, y de la selectividad mística del silencio, donde se estructura la coraza del discípulo, la luz, la coraza con la cual tiene que repeler los golpes que da el mundo a todos aquellos que se apartan por ley de vibración de su estamento… (corte de sonido)… de la prohibición en el ashrama de hablar en tanto no se haya producido el silencio en su interior —me refiero al discípulo—. Que es algo que puede aplicarse a la vida organizada sea cual sea el estamento social en donde el ser humano desenvuelve sus actividades. Hablar es un sonido, pero si el sonido no arranca de este bloque inmenso de silencio que es supremamente espiritual, la palabra contiene desorden ambiental. No se trata de hilvanar intelectualmente una serie de sonidos que responden a sonidos mayores, como pueden ser las ideas —la idea es un sonido— sino que el proceso tiende a oscurecerse, a completarse dentro de un sinnúmero de argumentos sólidos e intelectuales, tratando de argüir en favor de una forma de pensar, de una forma de hablar, de una forma de sentir, es así como han nacido las creencias, las doctrinas dentro de la humanidad, entonces, si la persona sabe aquilatar perfectamente el valor del silencio encontrará dentro del silencio la fuerza que precisa para poder hablar con oportunidad y con entera impersonalidad. Al discípulo, que recién ahora, por ejemplo, entre en un ashrama y se le aplique la ley de los fuertes y se le exija silencio como premisa para penetrar dentro del santuario místico donde está el Maestro, tendrá que hacer un examen de conciencia y darse cuenta de si realmente puede penetrar ya en este umbral del ashrama, un umbral periférico donde ya debe empezar a aprender a callar, no a hablar correctamente, a callar, porque no se puede hablar correctamente si el Alma del discípulo, o del ser humano, sea cual sea su grado de evolución, no haya aprendido a silenciar todas sus actitudes. La distinción entre el silencio de palabra, el silencio de pensamiento, el silencio de actividades, es muy distinto, pero cuando yo hablo del silencio del ashrama me refiero al conjunto de este silencio de pensamientos, de ese silencio de palabras, de este silencio de actitudes. Una actitud de conciencia es un sonido, un pensamiento es un sonido, una palabra es un sonido, entonces, para que la palabra surja realmente edificante, comprensible, sencilla, que puede llegar al corazón de las gentes, debe surgir forzosamente de este silencio místico que establece el Alma cuando ha aprendido a callar. El mundo cree que en un ashrama se aprende a hablar y no es este el caso, en un ashrama se aprende a callar, porque el mundo habla constantemente, desordenadamente, demasiado, está llenando el ambiente de una serie de vibraciones que tienen que ver con el ambiente social que nos rodea, de tanto hablar, de tanto mariposear alrededor de las palabras, de tanto querer infundir respeto a su alrededor por la palabra, el hombre, el ser humano, ha ido perdiendo su capacidad de silencio, entonces automáticamente se le cierra la puerta del ashrama. Hay que tener en cuenta esto, porque si aprendéis a callar es cuando empezaréis a razonar y cuando empecéis a razonar es cuando aprenderéis a hablar, no a hablar sin ton ni son, a hablar por tener ciertos conocimientos intelectuales, y que están muy mal digeridos cuando existe este permanente deseo de exteriorizarlos. Si todo el valor de las palabras que podamos emitir las refundiésemos en su completa estructura y las depositásemos en el corazón, las dejásemos allí arrinconadas esperando el día de la oportunidad, entonces veríamos que hay una etapa dentro de nuestra vida que es de silencio. No me refiero al silencio místico de los místicos del pasado, de los quietistas de la Edad Media, ni de aquellos que están tratando de buscar a Dios por el sendero del misticismo más complejo, más lleno de dificultades, sino que en la práctica del escuchar atentamente estamos adquiriendo un silencio. ¿Os habéis dado cuenta, cuando escucháis a otra persona, que quien escucha la mitad de sus oídos están hacia dentro de sí mismo, que solamente escucha con media parte de sí mismo, con una sola oreja? ¿Os habéis dado cuenta que el silencio es escuchar atentamente hacia dentro? Porque el silencio es escuchar. Cuando existe un silencio permanente, un silencio que se ha ido haciendo dentro del ser, es porque hemos escuchado muy atentamente: el sonido de la naturaleza, el sonido de las personas, pero, por encima de todo el sonido de nosotros mismos para percibir las pulsaciones del más diminuto átomo que constituyen nuestros cuerpos. Hay que escuchar hacia adentro y no hablar hacia afuera, cuando se llega al complemento vital de esta estructura de sonidos que hemos ido construyendo y que se ha convertido en nuestro ambiente social, cuando seamos capaces de derrumbar esta estructura dentro de nosotros mismos y, sin embargo, quedar enteros, llenos de vitalidad, de este vigor que solamente da el contacto con el ser espiritual, os daréis cuenta porqué estáis aquí y ahora, no antes ni después. Os he dicho muchas veces, no sé hasta cuando deberé repetirlo, que los grupos de la Nueva Era se caracterizan por la brevedad y por el dinamismo, brevedad en el razonamiento, brevedad porque hay que ser parco en palabras y en actitudes, dinamismo porque el dinamismo sólo puede surgir del silencio, las palabras sólo tendrán valor y potencia mágica cuando surjan de un bloque de silencio, cuando la palabra en sí como actitud objetiva ya sea un silencio que se está manifestando, que se está adueñando de todas y cada una de las fibras que componen nuestro ser, y andar constantemente este camino de renuncia a las palabras, de renuncia a las actitudes prefijadas que no son sino un símbolo de cristalización y salir triunfantes de nosotros mismos con un ímpetu desconocido, con un poder que no puede ser descrito con palabras, y darnos cuenta que la magia de la palabra cuando uno es un mago, es decir, cuando la palabra, el mántram, la voz, el Verbo, arranca del fondo del ser, que no tiene problemas o dificultades en su propio ser, os daréis cuenta entonces de lo que es realmente la magia, cuando hablando estéis realizando magia, que cuando estéis en silencio la magia se está igualmente realizando, porque la magia del silencio es la magia infundida en las palabras que surgen de este silencio. Y aprender a dominar el ímpetu de hablar y hablar, la verborrea que se adueña del corazón y del cuerpo emocional y resta energía a la mente, porque la mente no es un semillero de pensamientos sino que es una luz vibrante dentro de nosotros, que con su propia luz debe iluminar todos y cada uno de los pensamientos que están dentro de esta mente. Llegar a un completo vacío de toda esta estructura que hemos construido, llegar así radiantes y magnéticos como lo es el Maestro, pues de él hemos de aprender, utilizando la técnica de la aproximación, por semejanza, tal como es la ley, ver lo que hace el Maestro, comprender lo que hace el Maestro, lo que dice el Maestro, ver sus actitudes reflejadas en su aura magnética radiante, porque el Maestro no tiene necesidad de hablar porque ha consumado en su Yo el seno místico del silencio, y que cuando habla lo hace por la propia boca del Logos Solar o del propio Logos Planetario. Lo menos que podemos hacer nosotros es hablar por boca del Maestro, ¿y cómo podemos hablar por la boca del Maestro si solamente contenemos argumentos mentales?, una estructura férrea, sólida, cristalizada, por más que se diga esotérica, pero que tiene necesidad de surgir al exterior para que se sepa que somos esotéricos, lo cual es la negación del esoterismo tal como lo comprende el discípulo en el ashrama, o tal como un discípulo ha aprendido esto de labios del propio Maestro, y además la experiencia se lo está demostrando, que el valor de sus palabras radica en que sabe guardar silencio, que no tiene necesidad de surgir llevando consigo este monolito tremendo de ideas y pensamientos tratando de meterlo en la mente de los demás, para que digan: “Sí, este hombre sabe”, pueden decir: “Este hombre conoce”. Sabe, no, porque la sabiduría está en el corazón. En el corazón se asienta el templo místico del silencio, el templo místico de la liberación, de la iniciación, es la sede del Santo Grial de la conciencia, y ahí hay una quietud impresionante, es un silencio sobrecogedor, que todos estamos completamente y reiteradamente desdiciendo, o evadiendo, no queremos el silencio, preferimos el parloteo, la verborrea desbordada, porque esto nos llena el pequeño yo, la pequeña copa del pequeño y humilde yo, cuando la copa del Santo Grial está llena de sangre, de sangre del silencio impuesto a la personalidad, aunque sangre por todas las aperturas de su ser, hasta contener como vaso sagrado la ley del espíritu, la ley de la permanencia mística y la ley de la comunión de los santos, que es lo que tendría que ser un grupo esotérico. Así que podemos hablar quizá de un grupo de amigos que se reúnen para decir cosas esotéricas, pero no un grupo esotérico esperando la bendición del Maestro o el amparo de los ángeles que llevan en sus manos la inspiración de todos y cada uno de nosotros. Si cuando se produce este silencio nos dejásemos abandonados al mismo, veríamos que hay una fuerza tremenda que nos está absorbiendo, que nos está succionando, llevándonos hacia dentro, ¿y qué sucede al llegar a cierto estadio?, tenemos miedo, y automáticamente volvemos a ser los de antes, se ha perdido el éxtasis del silencio, volvemos a las actitudes objetivas donde se afinca y donde se apoya la personalidad. Y de esta manera no vais a reconocer nunca al Maestro, aunque se presente aquí no lo vais a reconocer, porque Él es un silencio personificado, porque Él es el silencio de las altas esferas triunfales, porque Él carece por completo de personalidad, es el aire que no vemos y no lo podemos coger. Y si viene el Maestro aquí no lo reconoceremos, ni reconocemos a sus mensajeros, a los ángeles, y aunque hablemos de ángeles, de devas y de toda la corte angélica, continuaremos establecidos en el seno de nuestra propia personalidad, viviendo de las migajas de pensamientos albergados en nuestra mente a través de los siglos, sin potencia creadora, sin fuerza para emprender el largo viaje que conduce al santuario místico del Grial, o del silencio. Tenéis que preguntaros esto muy intensamente porque puede que estéis al borde de un acontecimiento místico de trascendencia espiritual muy elevada, y que por vuestras ideas, por vuestras locas tentativas, por vuestro espíritu de objetividad manifiesta estéis perdiéndola, y una oportunidad espiritual de cierto calibre se presenta sólo una vez en la vida, después, igual que sucede con un relámpago en una noche oscura, desaparece del corazón dejándolo más oscuro que antes. El secreto de la permanencia es el secreto místico del grupo, ya sea un grupo constituido por un Logos Solar y sus Mensajeros, ya sea el Logos Planetario dentro de su concilio con todos los Maestros que cooperan en su obra de transformación del mundo, ya sea en un ashrama con el Maestro en el centro vitalizando su entorno y cada uno de los discípulos, ya sea aquí en nuestro pequeño y humilde grupo, la ley siempre es la misma, es la ley del silencio, y la ley del silencio es la ley de la renuncia y la ley de la humildad, y el resultado de la humildad y la renuncia del silencio místico, es este dejar que se hagan las cosas de acuerdo con la ley, no de acuerdo con nuestra voluntad que constantemente nos está equivocando, que nos está llevando de aquí para allá sin tener un control de nosotros mismos para poder liberarnos definitivamente de estas locas tentativas, de hacer algo objetivo para que las gente lo reconozca. Nada peor para un discípulo que esta sensación de que no se hace nada. Cuando el discípulo cree que no hace nada es que realmente no sabido penetrar en el ser místico del silencio, este es su pecado, en este pecado kármico está su falta de oportunidades para el futuro inmediato al cual hago referencia. Si Cristo debe acercarse a la Tierra, si tiene que manifestarse entre nosotros al final del siglo, como se dice esotéricamente, sea cual sea el nivel donde se manifiesta, sólo será posible si existe mucho silencio en el mundo, porque fue el ruido del Imperio Romano, el ruido de los judíos y el ruido de los que no comprendieron, los que acabaron con su vida mística, los que perdieron la oportunidad de recibir el Santo Grial en su propia época y no esperar que fuese el tiempo el que depositara el Santo Grial en el corazón de aquellos remanentes cristianos que se esforzaron. Quizás muchos de nosotros pertenecemos a algunos de aquellos remanentes, que no claudicaron, que no le abandonaron y que continuaron en los planos sutiles trabajando para que Él pudiera afirmar su presencia nuevamente en el mundo. Pues estamos enfrente de situaciones tan extraordinarias, si la vida que nos rodea es tan fútil y tan poco interesante, pero que cautiva nuestro corazón al extremo de llenar el corazón y la mente de complejidades y de falta de atención hacia nosotros y hacia los demás, de falta de atención hacia las circunstancias que nos rodean, de falta de amor los unos con los otros, ¿qué podemos esperar? La disolución correcta será el correcto medio de terminar con esta situación, y os lo digo con toda seriedad y honradez. Depende de vosotros el que podáis tener un cierto contacto con un ashrama, al cual me honro pertenecer, del cual recibo toda la información, algo que todavía no se ha escrito en los libros, pero que estoy esperando el momento para comunicarlo, y que frente a una oportunidad, no por mí, sino aquel por el cual vivo y siento, y le seré fiel mientras viva y después que muera, esto sí que me da pena, esto sí que me hace preguntar a veces si después de tanto tiempo de decir lo mismo con diferentes palabras estáis todavía en el mismo sitio que empezamos, en ciertas aspectos. La ley del justo es la ley del humilde, la ley del humilde es la ley del silencio, y la ley del silencio es la ley de aquellos que pueden hablar en presencia del Maestro, y que al hablar no pueden ofender, porque el yo que ofende ha desaparecido por completo de sí, solamente queda el silencio impresionante, el silencio inmanente que se está constantemente fundiendo con el silencio trascendente de la propia Divinidad encarnada por el Maestro, o encarnada en cualquier ashrama de la Jerarquía, realmente digna de este mundo, y continuar nuestra ruta sin preocuparnos más que de ser justos y honrados en nuestro acontecer, este es lo mejor de los servicios, esta es la mejor prueba de que se está en un ashrama de la Jerarquía, o que se está enlazado con un ashrama de la Jerarquía, sea cual sea el nivel al cual se hace referencia, o al cual podamos pertenecer, y este silencio que se produce cuando estáis comprendiendo las cosas bien, no porque os las diga yo, sino porque os dais cuenta en este momento de que realmente lo único que os puede salvar del caos envolvente, de este embarazo social, de esta gran precipitación kármica de la vida de la naturaleza, es estar presente aquí y ahora, que podéis utilizar los resortes de la fe, de la voluntad, de la honestidad y del equilibrio, y seguir adelante venciendo todos los obstáculos que se opongan a vuestro silencio, que estéis atentos sea cual sea la cosa que estéis realizando, y veréis que el silencio no es difícil de adquirir. No vamos a decir: “ahora voy a caer en el silencio”, en tanto que los pensamientos van y vienen y los deseos están infundiendo calor a nuestro ser impulsándonos a la acción, sino que cuando estáis muy atentos, como estáis ahora, se produce un silencio, repito, una expectación, que es donde tenéis que refugiaros frente a las asechanzas del yo inferior, esto vence todos los obstáculos y pone en contacto el ser con toda la naturaleza, hasta el punto de que el silencio se está convirtiendo en el Verbo, entonces iréis por el mundo con el Verbo en cualquiera de vuestras expresiones, ahora, más humildes, contendrá el Verbo de la propia Divinidad, será el aspecto expresivo de aquella conquista, de aquella riqueza interna que habéis atesorado, será la liberación del premio de la humildad, no la codicia de las palabras ni el deseo de los hechos espectaculares que sólo os traerán desolación, dolor, aunque al principio aparezca como un éxito. Yo hablo para los tiempos lejanos, sin embargo, estos tiempos lejanos están aquí, muy cerca de nosotros si somos capaces de interpretarlos y después de vivirlos, pero, tened en cuenta - seguramente que esto ya no lo repetiré más - que un grupo esotérico se cualifica por su capacidad de silencio, el día que nos reunamos solamente en silencio, solamente para aprender a callar, será el más grande de los éxitos, porque os daréis cuenta que a veces las palabras son el enemigo de la razón pura y que, por lo tanto, no es a través de las palabras que surgen de una mente incipiente, todavía no controlada y llena de pensamientos, que tiene que descubrir la verdad, la verdad, el amor, la compasión, la justicia, solamente serán comprendidas y asimiladas como experiencia dentro del silencio, porque el silencio es la fuente eterna de donde mana todo este caudal de conocimiento que tratamos de adquirir a todo precio, o a cualquier precio... (se interrumpe el sonido)
¿qué es un Ashram?

Un Ashram es una comunidad espiritual, propia del hinduismo, en la que convive un guía espiritual junto a sus discípulos. Los ashrams son fundados por maestros espirituales que congregan a un conjunto de personas para vivir centrados en Dios y su voluntad. Estos maestros son servidores de Dios que fundan estas comunidades sin otro fin que el contar con un lugar de paz en el que se pueda servir a Dios.

En un ashram viven varias personas y todas pueden aportar para mejorarlo, sin embargo, es el maestro espiritual, o bien su representante, quien toma las decisiones más importantes y tiene la última palabra en caso de que se gatille algún tipo de conflicto.


Como toda comunidad, en los ashrams existen reglas que deben cumplirse y para poder vivir en alguno de ellos es necesario respetar todas sus normas. Además, al ser un ashram también un centro de estudios, los estudiantes deben contribuir con esfuerzo a agradecer todo aquello que se les entrega, como ropa, alimentos y conocimientos. En estos lugares se enseñan los contenidos de importantes libros que hablan de la autorrealización.


Debido a la devoción de sus miembros, es usual que los ashrams sean lugares muy artísticos y hermosos, llenos de lindas piezas de decoración y de meditación, que hacen de ellos lugares muy atractivos para muchas personas, donde encuentran momentos de paz y de conexión con el mundo y su naturaleza, ya que además de la devoción a Dios, en los ashrams se promueve el amor espiritual hacia todos los seres, incluyendo las plantas y los animales, quienes merecen un tremendo respeto por la comunidad.


Entre los ashrams más conocidos por la notoriedad de sus maestros fundadores, cuyas filosofías y prácticas han trascendido hasta occidente, se encuentran el ashram de Sri Aurobindo en Pondicherry, un territorio dentro de la India, y el ashram de Sri Ramana Maharshi, en Thiruvannamalai, a los pies del monte Arunachala, también en el territorio de la India, cuna de algunos de los grandes místicos de la humanidad


 
El Ermitaño

Después de un largo deambular por un arenoso desierto, desprovisto de agua, donde sólo vivían serpientes, me encontré con el Ermitaño.
Iba envuelto en una larga capa, con una capucha sobre la cabeza. Sostenía en una mano un largo cayado y en la otra un farol encendido, aunque era de día y el sol estaba brillando.
-El farol de Hermes Trimegisto- dijo una voz-es el conocimiento superior, ese conocimiento interior que vierte una nueva luz incluso sobre aquello que nos parece perfectamente conocido. Este farol alumbra al Ermitaño el pasado, el presente y el futuro, y le abre las almas de las personas y rincones más recónditos de sus corazones.
-La capa de Apolonio es la facultad de aislarse que tiene el sabio, incluso en medio de la ruidosa multitud; es su habilidad de ocultar sus misterios incluso a la hora de manifestarlos, su capacidad de silencio y su poder de actuar en inmovilidad.
-El cayado de los patriarcas es su autoridad interna, su poder y confianza en sí mismo.
“El farol, la capa y el cayado” son los tres símbolos de iniciación. Son necesarios para guiar almas más allá de la tentación de los fuegos ilusorios al borde del camino, de modo que puedan avanzar directamente hacia el objetivo superior.
Aquel que reciba estos tres símbolos o aspire a obtenerlos, lucha por enriquecerse con todo cuanto pueda adquirir, no para sí mismo, sino, al igual que Dios, para el deleite y la alegría de dar.

de: “EL TAROT DE OUSPENSKY”
 EVANGELIO DE JUAN 
Capítulo15

Jesús, la verdadera vid
 
Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.
Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto;
al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. 
Ustedes ya están limpios
por la palabra que yo les anuncié.
Permanezcan en mí,
como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto
si no permanece en la vid,
tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid,
ustedes los sarmientos.
El que permanece en mí, y yo en él,
da mucho fruto,
porque separados de mí, nada pueden hacer.
Pero el que no permanece en mí,
es como el sarmiento que se tira y se seca;
después se recoge, se arroja al fuego y arde.
Si ustedes permanecen en mí
y mis palabras permanecen en ustedes,
pidan lo que quieran
y lo obtendrán.
La gloria de mi Padre consiste
en que ustedes den fruto abundante,
y así sean mis discípulos.
Como el Padre me amó,
también yo los he amado a ustedes.
Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos,
permanecerán en mi amor,
como yo cumplí los mandamientos de mi Padre
y permanezco en su amor.
Les he dicho esto
para que mi gozo sea el de ustedes,
y ese gozo sea perfecto.

El mandamiento del amor
 
Este es mi mandamiento:
Ámense los unos a los otros,
como yo los he amado.
No hay amor más grande
que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos
si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores,
porque el servidor ignora lo que hace su señor;
yo los llamo amigos,
porque les he dado a conocer
todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí,
sino yo el que los elegí a ustedes,
y los destiné para que vayan y den fruto,
y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre,
él se lo concederá.
Lo que yo les mando
es que se amen los unos a los otros.


El odio del mundo
 
Si el mundo los odia,
sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo,
el mundo los amaría como cosa suya.
Pero como no son del mundo,
sino que yo los elegí y los saqué de él,
el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije:
el servidor no es más grande que su señor.
Si me persiguieron a mí,
también los perseguirán a ustedes;
si fueron fieles a mi palabra,
también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre,
porque no conocen al que me envió.
Si yo no hubiera venido
ni les hubiera hablado,
no tendrían pecado;
pero ahora su pecado no tiene disculpa.
El que me odia, odia también a mi Padre.
Si yo no hubiera hecho entre ellos
obras que ningún otro realizó,
no tendrían pecado.
Pero ahora las han visto,
para que se cumpla lo que está escrito en la Ley:
Me han odiado sin motivo.
Cuando venga el Paráclito
que yo les enviaré desde el Padre,
el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre,
él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio,
porque están conmigo desde el principio.


Para una versión
         del
    "I King”

El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una letra silenciosa
De la eterna escritura indescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida.
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro,
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha.
Pero en las grietas está Dios, que acecha.

Jorge Luis Borges
Ciencia Hindú Yogi de la Respiración 
por Yogi Ramacharaka


CAPÍTULO IV TEORÍA ESOTÉRICA DE LA RESPIRACIÓN
La ciencia de la respiración, como muchas otras enseñanzas, tiene doble aspecto: uno esotérico o interno y otro exotérico o externo. Su faz fisiológica puede ser denominada como la parte externa o exotérica del asunto, y el aspecto que vamos a considerar ahora, como la esotérica o interna. Los ocultistas de todas las edades y países siempre han enseñado, por lo general en secreto, a un número reducido de discípulos, que existe en el aire una sustancia o principio del cual deriva toda actividad, vitalidad y vida. Diferían en los términos y nombres que daban a esta fuerza así como en los detalles de las teorías pero el principio fundamental se puede encontrar en todas las demás enseñanzas y filosofías ocultas, y durante siglos ha formado parte también de las enseñanzas de los yoghis orientales.
Con le fin de evitar confusiones nacidas de las diferentes teorías concernientes a este gran principio, las cuales están comúnmente unidas a algún nombre dado a ese principio, nosotros lo designaremos en esta obra con el término prana, palabra sánscrita que significa energía absoluta. Muchas autoridades entre los ocultistas enseñan que lo denominado prana por los yoghis es el principio universal de energía o fuerza y que toda energía o fuerza deriva de este principio, o más bien, que es una forma particular de manifestación del mismo. 
Estas teorías no son necesarias para el examen del asunto, motivo de esta obra, y por consiguiente, nos limitaremos a considerar a prana como el principio de energía manifestado en todas las formas vivientes y que las distingue de las inanimadas.

Podemos considerarlo como el principio activo de la vida o fuerza vital si se quiere. Se encuentra en todas las formas, desde la ameba hasta el hombre, y desde la más elemental de la vida vegetal hasta la más elevada de la vida animal. Prana compenetra todo. Háyase en todas las formas animadas, y como la filosofía oculta enseña que la vida está en todo –en cada átomo-, podemos deducir de sus enseñanzas que prana está en todas partes y en todas las cosas, y que la aparente falta de vida en algunas de ellas es solamente un grado menor de manifestación. Prana no debe confundirse con el Ego –partícula del Espíritu Divino en cada alma-alrededor de la cual se aglomera materia y energía.

Prana, es simplemente, una forma de energía empleada por el Ego en su manifestación material.
Cuando el Ego abandona el cuerpo, no estando ya más el prana bajo su contralor, responde únicamente a las órdenes de los átomos individuales o grupos de átomos que forman el cuerpo, y cuando éste se desintegra y resuelve en sus elementos originales, cada átomo toma consigo el suficiente prana para mantener su vitalidad y ser capaz de formar nuevas combinaciones, volviendo el prana no empleado al gran depósito universal de donde procede. Mientras hay contralor del Ego existe cohesión, y por su voluntad los átomos se mantienen unidos.

Prana es el nombre con que designamos un principio universal, el cual es la esencia de todo movimiento, fuerza o energía, ya se manifieste como gravitación, electricidad, revolución planetaria o cualquiera forma de vida, desde la más elevada a la más inferior. Puede ser llamado el alma de la Fuerza y de la Energía en todas sus manifestaciones, o aquel principio que operando de cierta manera produce la forma de actividad que acompaña la vida.

Este gran principio existe en todas las formas de materia y, sin embargo, no es materia. Está en el aire, pero no es aire ninguno de sus elementos químicos. Los animales y vegetales lo respiran con el aire, pero si éste no lo contuviera morirían, fuera cual fuera la cantidad de aire respirada. Es tomado por el sistema
conjuntamente con el oxígeno, y, sin embargo, no es el oxígeno. El escritor hebreo autor del Génesis, conocía la diferencia que existe entre el aire atmosférico y el principio misterioso y potente contenido en él. Habla de neshemet ruach chayim, que traducido, significa: “la respiración del espíritu de vida”. En hebreo, neshemet significa la respiración ordinaria del aire atmosférico, y chayim¸ vida o vidas; mientras que la palabra ruach, quiere decir “el espíritu de vida”, que, según los ocultistas, es el mismo principio al cual denominamos prana.

Prana está en el aire atmosférico, pero está también en todas partes y penetra donde el aire no puede llegar. El oxígeno del aire juega un papel importante en el sostenimiento de la vida animal, y el carbono desempeña una función similar en la vida vegetal, pero prana tiene la suya propia y distinta en las
manifestaciones de la vida, aparte de las funciones fisiológicas.

Estamos constantemente inhalando el aire cargado de prana, y constantemente también extraemos éste de aquél, apropiándolo para nuestro uso. Encontrándose el prana en su estado más libre en el aire, y en regular cantidad cuando éste es puro, los sacamos de esa fuente más fácilmente que de cualquiera otra. 
En la respiración ordinaria absorbemos y extraemos una cantidad normal de prana, pero por la respiración contraloreada y regulada (generalmente conocida como respiración yoghi), no ponemos en condiciones de extraer una cantidad mayor, que se concentra en el cerebro y centros nerviosos para ser utilizada cuando sea necesario. Podemos almacenar prana de la misma manera que los acumuladores almacenan la electricidad.
Los numerosos poderes atribuidos a los ocultistas avanzados, son debidos, en gran parte, al conocimiento de este hecho y al uso inteligente de esta energía acumulada. Los yoghis conocen que, por ciertas formas de respiración, pueden establecer determinadas relaciones con el depósito de prana y disponer de él para sus necesidades. No sólo fortalecen de esta manera todas las partes del cuerpo, sino que el cerebro mismo puede recibir un aumento de energía del mismo origen, las facultades latentes ser desarrolladas y adquirirse poderes psíquicos.

Aquel que posee la facultad de almacenar prana, sea consciente o inconscientemente, irradia a menudo vitalidad y fuerza que es sentida por los que entran en contacto con él, y tal persona puede comunicar su fuerza a otras y darles un aumento de vitalidad y fuerza que es sentida por los que entran en contacto con él, y tal persona puede comunicar su fuerza a otras y darles un aumento de vitalidad y salud. Lo que es llamado “curación magnética” se produce de esta manera, aunque muchos de los magnetistas no se dan cuenta del origen de su poder.

Los científicos occidentales han tenido alguna idea de la existencia de este gran principio, del cual está cargado el aire; pero viendo que escapaba al análisis químico y que no era registrado por ninguno de sus instrumentos, han tratado generalmente con desdén la teoría oriental. No pudiendo explicar este principio, lo han negado. Sin embargo, parecen reconocer que el aire de ciertos lugares posee una cierta cantidad de algo y
los médicos envían los enfermos a esos lugares con la esperanza de verlos recuperar la salud.

El oxígeno del aire es asimilado por la sangre y utilizado por el sistema circulatorio. El prana del aire es asimilado por el sistema nervioso y utilizado en su obra. Y así como la sangre oxigenada circula por todas las partes del organismo y cuida de su construcción y reparación, así también prana circula por todas las partes del sistema nervioso agregando fuerza y vitalidad. 
Si nos representamos a prana como el principio activo de lo que
llamamos vitalidad, podremos formarnos una idea mucho más clara del papel importante que desempeña en nuestra vida.

De la misma manera que el oxígeno de la sangre es consumido por las necesidades del sistema, la provisión de prana es agotada por nuestros pensamientos, voliciones, acciones, etc., y se hace necesario, en consecuencia, una reposición constante.

Cada pensamiento, acto, esfuerzo de voluntad y movimiento de un músculo gasta una cierta cantidad de lo que llamamos fuerza nerviosa, la cual es en realidad una forma de prana.

Para mover un músculo el cerebro envía un impulso sobre los nervios y el músculo se contrae, ocasionando un gasto de prana proporcionado al esfuerzo realizado. Si se tiene en cuanta que la mayor suma de prana adquirida por el hombre le llega por medio del aire inhalado, es fácil apreciar la importancia de una
respiración correcta.

LA CURACIÓN DEL SUFRIMIENTO

Esta arenga fue pronunciada en los alrededores del monte Aconcagua y en un lugar conocido como 'Punta de Vacas'. A tres mil metros de altura y con temperaturas inferiores a los 10 grados bajo cero, con los caminos anegados por el hielo y la nieve, se congregó más de medio millar de discípulos y seguidores. Allí, a ciento sesenta kilómetros de Santiago de Chile y Mendoza (Argentina), Silo tenía emplazada su morada de piedra, separada de los curiosos por dos ríos de gran caudal. Al mediodía bajó hasta el gentío congregado y tomando lugar frente a poderosos altoparlantes y entre los banderines naranja agitados por el viento, dijo:

«Si has venido a escuchar a un hombre a quien el entusiasmo de muchos elevó a la condición de hijo de Dios, has equivocado el camino.

Si has venido a escuchar a un hombre de quien se supone se transmite la sabiduría, has equivocado el camino porque la sabiduría no se transmite por medio de libros ni de arengas. La sabiduría está en el fondo de tu conciencia como Dios está en el fondo de tu corazón.

Si has venido a escuchar a quien se supone que transmite el milagro, has equivocado el camino porque lo que tú llamas milagro está escrito en las leyes de la Naturaleza, como está escrito el nacimiento y la muerte de una flor, de un pájaro, de un niño.

Si has venido empujado por los calumniadores y los hipócritas a escuchar a este hombre a fin de que lo que escuchas te sirva luego como argumento en contra de él, has equivocado el camino porque este hombre no está aquí para pedirte nada, ni para usarte, porque no te necesita.

Debes saber a quién escuchas.

Escuchas a un pobre hombre desconocedor de las leyes que rigen el Universo, desconocedor de las leyes de la Historia, ignorante de las relaciones que rigen a los hombres.

Este pobre ignorante se dirige a tu conciencia como lo hacen aquellos que meditan en la altura de las cumbres nevadas, a miles de metros sobre las ciudades y los hombres . . .

Allí en las ciudades, donde cada día es un afán truncado por la muerte, donde al amor sucede el odio, donde al perdón sucede la venganza; allí en las ciudades de los hombres ricos y pobres, allí en los inmensos campos de los hombres se ha posado un manto de sufrimiento y de tristeza.

Sufres cuando el dolor muerde tu cuerpo. Sufres cuando el hambre se apodera de tu cuerpo. Pero no sólo sufres por el dolor inmediato de tu cuerpo, por el hambre de tu cuerpo. Sufres también por las consecuencias de las enfermedades que caen sobre tu cuerpo.

Debes distinguir dos tipos de sufrimientos, aquel sufrimiento que se produce en ti merced a la enfermedad (y ese sufrimiento puede retroceder gracias al avance de la ciencia. Así como la enfermedad, también el hambre puede retroceder, pero gracias al imperio de la justicia).

Hay otro tipo de sufrimiento que no depende de la enfermedad de tu cuerpo sino que deriva de ella.

Si estás impedido, si no puedes ver, o si no oyes, sufres. Pero aunque este sufrimiento derive del cuerpo, tal sufrimiento es de tu mente.

Hay otro tipo de sufrimiento que no puede retroceder frente al avance de la ciencia. Ese tipo de sufrimiento que es un sufrimiento estrictamente de tu mente retrocede frente a la fe, frente a la alegría de vivir, frente al amor.

Debes saber que este sufrimiento está siempre basado en la violencia que hay en tu propia conciencia.

Sufres porque temes perder lo que tienes, o por lo que ya has perdido, o por lo que desesperas de alcanzar. Sufres porque no tienes o porque sientes temor en general...

He ahí los grandes enemigos del hombre: el temor a la enfermedad, el temor a la pobreza, el temor a la muerte, el temor a la soledad. Todos éstos son sufrimientos propios de tu mente. Todos ellos delatan la violencia interna, la violencia que hay en tu mente.

Fíjate que esa violencia siempre deriva del deseo. Cuanto más violento es un hombre, más groseros son sus deseos.

Quisiera proponerte una historia que sucedió hace mucho tiempo:

Existió un viajero que tuvo que hacer una larga travesía. Para tal efecto ató su animal al carro y emprendió la larga marcha hacia un largo destino y con un límite fijo de tiempo.

Al animal lo llamó Necesidad, al carro Deseo, a una rueda la llamó Placer y a la otra Dolor.

Así pues el viajero llevaba su carro a derecha e izquierda, pero siempre hacia su destino. Cuanto más velozmente andaba el carro, más rápidamente se movían las ruedas del placer y del dolor, conectadas como estaban por el mismo eje y transportando como estaban el carro del deseo.

Como el viaje era muy largo, nuestro viajero se aburría. Decidió entonces decorarlo, ornamentarlo con muchas bellezas y así lo fue haciendo.

Pero cuanto más embelleció el carro del deseo más pesado se hizo para la necesidad. De tal manera que en las curvas y en las cuestas empinadas el pobre animal llamado por él Necesidad, desfallecía no pudiendo arrastrar el carro del deseo. En los caminos arenosos las ruedas del placer y del sufrimiento se incrustaban en el piso.

Desesperó un día el viajero porque era muy largo el camino y estaba muy lejos su destino. Decidió entonces meditar esa noche y al hacerlo escuchó el relincho de su viejo amigo. Comprendiendo el mensaje, a la mañana siguiente desbarató la ornamentación del carro, lo alivió de todos sus pesos y esa mañana muy temprano con su animal, comenzó al trote felizmente avanzando hacia su destino.

No obstante había perdido un tiempo que ya era irrecuperable.

A la noche siguiente volvió a meditar y comprendió por un nuevo aviso de su amigo que tenía ahora que acometer una tarea doblemente difícil porque significaba ahora su desprendimiento.

Muy de madrugada sacrificó el carro del deseo.

Es cierto que al hacerlo perdió la rueda del placer, pero con ella perdió también la rueda del sufrimiento.

Montó sobre el animal de la necesidad, sobre sus lomos y comenzó al galope por las verdes praderas hasta llegar a su destino.

Fíjate como el deseo puede arrinconarte.

Pero hay deseos de distintos pesos. Hay deseos más groseros y hay deseos más elevados.

¡Eleva el deseo! ¡Supera el deseo! ¡Purifica el deseo!, que habrás seguramente de sacrificar con eso la rueda del placer, pero también la rueda del sufrimiento.

La violencia en el hombre movida por los deseos no queda solamente como enfermedad en su conciencia, sino que actúa en el mundo de los otros hombres, se ejercita con el resto de la gente.

No creas que hablo de violencia refiriéndome solamente al hecho armado de la guerra, en donde unos hombres destrozan a otros hombres. Esa es una forma de violencia física.

Pero hay una violencia económica. La violencia económica es aquella que te hace explotar a otro. La violencia económica se da cuando robas a otro, cuando ya no eres hermano del otro, sino que eres ave de rapiña para tu hermano.

Hay además una violencia racial.

¿Crees que no ejercitas la violencia cuando persigues a otro que es de una raza diferente a la tuya? ¿Crees que no ejerces violencia cuando lo difamas, por ser de una raza diferente a la tuya?

Hay una violencia religiosa.

¿Crees que no ejercitas violencia cuando no das trabajo o le cierras las puertas o despides a alguien por no ser de tu propia religión? ¿Crees que no es violencia religiosa cercar a aquel que no comulga con tus principios, por medio de la difamación? ¿Cercarlo en su familia? ¿Cercarlo entre su gente querida, porque no comulga con tu religión?

Hay otras formas de violencia, que son las formas impuestas por la moral filistea.

Tú quieres imponer una forma de vida a otros. Tú debes imponer la vocación a otro... ¿pero quién te ha dicho a ti que eres un ejemplo que debe seguirse? ¿Quién te ha dicho que puedes imponer una forma de vida porque a ti te place? ¿Dónde está el molde y dónde está el tipo para que tú lo impongas?... He aquí otra forma de violencia.

Únicamente puedes acabar con la violencia en ti y en los demás y en el mundo que te rodea, por la fe interna y la meditación interna.

No hay falsas puertas para acabar con la violencia.

¡Este mundo está por estallar y no hay forma de acabar con la violencia!

¡No busques falsas puertas!

No hay política que pueda solucionar este afán de violencia enloquecido.

No hay partido ni movimiento en el planeta que pueda acabar con la violencia.

¡No sigas a una religión que te promete un infierno y que no puede acabar con la violencia en tu mente!

No hay falsas salidas para la violencia en el mundo.

...Me dicen que la gente joven en distintas latitudes está buscando falsas puertas para salir de la violencia y del sufrimiento interno. Busca la droga como solución.

No busques falsas puertas para acabar con la violencia.

Hermano mío, cumple con mandatos simples, como son simples estas piedras y esta nieve y este sol que nos bendice.

Sé fiel, no sólo a tu mujer. Fiel a tus ideas y a tus principios aunque te cueste la vida.

No mates, pero ya sabes que se mata con todas esas formas de violencia que hemos mencionado.

No robes, pero sabe que el robar va más allá del simple hecho de despojar al otro.

Lleva la paz en ti y llévala a los demás.

Hermano mío, allá en la historia hay un hombre clavado en la cruz mostrando el rostro del sufrimiento.

Hermano mío, mira esa corona de sufrimiento... pero recuerda que es necesario seguir adelante en la historia y que es necesario aprender a reír y que es necesario aprender a amar.

¡A ti hermano mío te arrojo esta corona, esta corona de alegría, esta corona de amor para que eleves tu corazón y eleves tu espíritu y para que no olvides elevar tu cuerpo!».

Mario Rodriguez Cobos
4 de mayo de 1969.

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