Interioridad AutoConsciencia

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D. ¿Puede un Yogui conocer sus vidas pasadas?


 

     M. ¿Conoce usted la vida presente, para que quiera conocer las pasadas? Encuentre el presente, entonces el resto seguirá solo. Incluso con nuestro presente conocimiento limitado, usted sufre mucho; ¿por qué debe usted cargarse con más conocimiento? ¿Es para sufrir más?

D. ¿Utiliza Bhagavan poderes ocultos para hacer a otros realizar el Sí mismo, o es el mero hecho de la Realización de Bhagavan suficiente para eso?


M. La fuerza Espiritual de la Realización del Sí mismo es mucho más poderosa que el uso de todos los poderes ocultos. Puesto que no hay ningún ego en el Sabio, no hay ningunos «otros» para Él. ¿Cuál es el beneficio más alto que puede serle conferido a usted? Es la Felicidad, y la Felicidad nace de la Paz. La Paz solo puede reinar donde no hay perturbación, y la perturbación se debe a los pensamientos que surgen en la mente. Cuando la mente misma está ausente, hay Paz perfecta. A menos que una persona haya aniquilado la mente, no puede obtener la Paz y ser Feliz. Y a menos que él mismo sea Feliz, no puede dar Felicidad a «otros». Sin embargo, puesto que no hay ningunos «otros» para el Sabio que no tiene ninguna mente, el mero hecho de Su Realización del Sí mismo es, ello mismo, suficiente para hacer a los «otros» Felices.


D. ¿Utiliza Bhagavan poderes ocultos para hacer a otros realizar el Sí mismo, o es el mero hecho de la Realización de Bhagavan suficiente para eso?

M. La fuerza Espiritual de la Realización del Sí mismo es mucho más poderosa que el uso de todos los poderes ocultos. Puesto que no hay ningún ego en el Sabio, no hay ningunos «otros» para Él. ¿Cuál es el beneficio más alto que puede serle conferido a usted? Es la Felicidad, y la Felicidad nace de la Paz. La Paz solo puede reinar donde no hay perturbación, y la perturbación se debe a los pensamientos que surgen en la mente. Cuando la mente misma está ausente, hay Paz perfecta. A menos que una persona haya aniquilado la mente, no puede obtener la Paz y ser Feliz. Y a menos que él mismo sea Feliz, no puede dar Felicidad a «otros». Sin embargo, puesto que no hay ningunos «otros» para el Sabio que no tiene ninguna mente, el mero hecho de Su Realización del Sí mismo es, ello mismo, suficiente para hacer a los «otros» Felices.


EL EVANGELIO DEL MAHARSHI


EL  EVANGELIO DE MAHARSHI  
Las Enseñanzas
de
Sri Ramana Maharshi
EL CONTROL DE LA MENTE
III 

D. ¿Cómo puedo controlar la mente?
M. No hay ninguna mente que controlar si se realiza el Sí mismo. El Sí mismo brilla cuando la mente se desvanece. En el hombre realizado la mente puede estar activa o inactiva, pero sólo existe el Sí mismo, pues la mente, el cuerpo y el mundo no están separados del Sí mismo; y ellos no pueden permanecer aparte del Sí mismo. ¿Pueden ellos ser otros que el Sí mismo? Cuando se es consciente del Sí mismo ¿por qué debe uno preocuparse por estas sombras? ¿Cómo afectan ellas al Sí mismo?

D. Si la mente es meramente una sombra ¿cómo entonces ha de conocer uno al Sí mismo?
M. El Sí mismo es el Corazón, auto-luminoso. La iluminación surge del Corazón y alcanza el cerebro, que es la sede de la mente. El mundo es visto con la mente; así pues, usted ve el mundo por la luz reflejada del Sí mismo. El mundo es percibido por un acto de la mente. Cuando la mente es iluminada, es consciente del mundo; cuando no es iluminada, no es consciente del mundo.
Si la mente se vuelve hacia la Fuente de iluminación, el conocimiento objetivo cesa, y solo el Sí mismo brilla como el Corazón.
La luna brilla por el reflejo de la luz del sol. Cuando el sol se ha puesto, la luna es útil para mostrar los objetos. Cuando el sol ha salido, nadie necesita a la luna, aunque su disco es visible en el cielo. Así es con la mente y el Corazón. La mente se hace útil por su luz reflejada. Se usa para ver los objetos. Cuando se vuelve hacia dentro, se sumerge en la Fuente de iluminación que brilla por Ella misma, y la mente es entonces como la luna durante el día.
Cuando está oscuro, es necesaria una lámpara para dar luz. Pero cuando el sol ha salido, no hay ninguna necesidad de la lámpara; los objetos son visibles. Y para ver el sol, no es necesaria ninguna lámpara, es suficiente con que vuelva usted sus ojos hacia el sol auto-luminoso. Similarmente con la mente; para ver los objetos es necesaria la luz reflejada de la mente. Para ver el Corazón es suficiente que la mente se vuelva hacia él. Entonces la mente no cuenta y el Corazón es auto-fulgente.

D. Después de dejar este Asramam en Octubre, fui consciente de la Paz que prevalece en la Presencia de Sri Bhagavan envolviéndome por unos diez días. Mientras estaba ocupado en mi trabajo, había constantemente una corriente subterránea de esa paz en la unidad; era casi como la consciencia dual que uno experimenta mientras está medio dormido en una lección aburrida. Entonces se desvaneció enteramente; y las viejas estupideces vinieron en su lugar. El trabajo no deja ningún tiempo para la meditación separada. ¿Es suficiente recordarse a uno mismo constantemente «yo soy», mientras se trabaja?
M. (Tras una corta pausa). Si usted fortalece la mente, esa paz continuara todo el tiempo. Su duración es proporcional a la fuerza de la mente adquirida por la práctica repetida. Y una mente tal es capaz de abarcar la corriente. En ese caso, se dé usted o no al trabajo, la corriente permanece inafectada e ininterrumpida. No es el trabajo lo que obstaculiza, sino la idea de que es usted quien lo está haciendo.

D. ¿Es necesaria una meditación sentado para fortalecer la mente?
M. No, si usted tiene siempre la idea de que ella no es su obra. Al principio, el esfuerzo es necesario para que usted se acuerde de ella, pero después ella deviene natural y continua. El trabajo proseguirá por sí solo, y su paz permanecerá imperturbable.
La meditación es su verdadera naturaleza. Usted la llama meditación ahora, debido a que hay otros pensamientos que le distraen. Cuando estos pensamientos son disipados, solo queda usted —es decir, en el estado de meditación libre de pensamientos; y esa es su naturaleza real, que ahora usted está intentando obtener desechando otros pensamientos. Ese desechar otros pensamientos es llamado ahora meditación. Pero cuando la práctica deviene firme, la naturaleza real se muestra a sí misma como verdadera meditación.

D. ¡Cuando uno intenta la meditación, otros pensamientos surgen con más fuerza!
M. Sí, en la meditación surgen todo tipo de pensamientos. Eso es correcto; puesto que lo que está oculto en ti sale fuera. A menos que salga, ¿cómo puede ser destruido? Los pensamientos surgen espontáneamente, por así decir, pero solo para ser extinguidos de la forma debida, fortaleciendo así la mente.

D. Hay veces en que las personas y las cosas toman una forma vaga, casi transparente, como en un sueño. Uno cesa de observarlos como si estuvieran fuera, pero es pasivamente consciente de su existencia, mientras no activamente consciente de ningún tipo de sí mismidad. Hay una profunda quiescencia en la mente. ¿Es en tales veces ocasiones cuando uno está listo para sumergirse en el Sí mismo? ¿O es esta condición enfermiza, el resultado del auto-hipnotismo? ¿Debe ser fomentada como algo que produce una paz temporal?

M. Hay Consciencia junto con quiescencia en la mente; éste es exactamente el estado al que apuntar. El hecho de que la pregunta ha sido formulada sobre este punto, sin realizar que es el Sí mismo, muestra que el estado no es estable sino casual.
La palabra «sumergirse» es apropiada cuando hay tendencias hacia el exterior; y cuando, por consiguiente, la mente tiene que ser dirigida y vuelta hacia dentro, hay una submersión bajo la superficie de las externalidades. Pero cuando la quiescencia prevalece sin obstruir la Consciencia, ¿dónde está la necesidad de sumergirse? Si ese estado no ha sido realizado como el Sí mismo, el esfuerzo que hay que hacer puede ser llamado «submersión». En este sentido el estado puede decirse que es apropiado para la realización o la submersión. Así pues, las dos últimas preguntas que ha hecho usted no surgen.

D. La mente continua sintiéndose afectuosa hacia los niños, posiblemente porque la forma de un niño se usa a menudo para personificar lo Ideal. ¿Cómo puede ser aumentada esta preferencia?
M. Adhiérase al Sí mismo. ¿Por qué piensa usted en los niños y en sus reacciones hacia ellos?

D. Esta tercera visita a Tirunvannamalai parece haber intensificado el sentido del egoísmo en mí y hace la meditación menos fácil. ¿Es esta una fase pasajera sin importancia o un signo de que debo evitar tales lugares en el futuro?
M. Es imaginario. Este lugar u otro están dentro de usted. Esas imaginaciones deben acabar; pues los lugares como tales no tienen nada que ver con las actividades de la mente. Tampoco sus medios ambientes son meramente un asunto de su elección individual; ellos están ahí, como una cuestión de hecho; y usted debe elevarse sobre ellos y no enredarse en ellos.
(Un muchacho de ocho años y medio se sentó en la sala sobre las cinco de la tarde, cuando Sri Bhagavan subió la Colina. Durante Su ausencia, el muchacho habló sobre yoga y Vedanta en tamil puro, simple y literario, citando libremente los dichos de los Santos y las sagradas Escrituras. Cuando Sri Bhagavan entro en la sala, después de casi tres cuartos de hora, solo prevalecía el silencio. Durante veinte minutos el muchacho se sentó en la Presencia de Sri Bhagavan; no hablo ni una palabra, sino que sólo estuvo mirando-Le. Entonces las lágrimas fluyeron de sus ojos. Él las froto con su mano izquierda y poco después dejo el lugar diciendo que todavía esperaba la realización del Sí mismo).

D. ¿Cómo debemos explicar las extraordinarias características del muchacho?
M. Las características de su último nacimiento son fuertes en él. Pero por fuertes que sean, no se manifiestan salvo en una mente quiescente y calma. Está dentro de la experiencia de todos que los intentos de revivir la memoria a veces fallan, mientras que algo brilla en la mente cuando está quiescente y calma.

D. ¿Cómo puede la mente rebelde ser hecha quiescente y calma?
M. O bien usted ve su fuente de modo que desaparezca, o bien usted se entrega de modo que se desmorone. La entrega de sí mismo es lo mismo que el conocimiento de sí mismo, y ambos implican necesariamente el control de sí mismo. El ego sólo se somete cuando reconoce el Poder Más Alto.

D. ¿Cómo puedo escapar del samsara, que parece ser la causa real de la inquietud de la mente? ¿No es la renunciación un medio efectivo para realizar la tranquilidad de la mente?
M. El samsara está solo en su mente. El mundo no grita diciendo, «Aquí estoy yo, el mundo». Si lo hiciera, estaría siempre aquí, haciéndole sentir su presencia incluso en su sueño profundo. Sin embargo, puesto que no está en el sueño profundo, es impermanente. Al ser impermanente, carece de sustancia. Al no tener ninguna realidad aparte del Sí mismo, es fácilmente subyugado por el Sí mismo. Solo el Sí mismo es permanente. La renunciación es la no-identificación del Sí mismo con el no-Sí mismo. Cuando la ignorancia que identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo es eliminada, el no-Sí mismo cesa de existir, y eso es verdadera renunciación.

D. ¿Podemos nosotros llevar a cabo acciones sin apego, incluso en ausencia de esa renunciación?
M. Solo un Atma-jnani puede ser un buen Karma-yogui.

D. ¿Condena Bhagavan la Filosofía Dwaita?
M. Dwaita solo puede subsistir cuando usted identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo. Adwaita es no-identificación.

Conversaciones
con Sri Ramana Maharshi (Tomo I)
7 de enero de 1935

2. ¿Es necesario un Maestro para la realización? —preguntó primero la señora Piggot.
Maharshi: La realización es el resultado de la gracia del Maestro más que de las enseñanzas, los discursos, la meditación, etc. Éstas son sólo ayudas secundarias, mientras que la gracia es la causa principal y esencial.
Devoto: ¿Cuáles son los obstáculos que impiden la realización del Sí mismo?
M.: Los hábitos de la mente (vasanas).
D.: ¿Cómo vencer los hábitos mentales (vasanas)?
M.: Realizando al Sí mismo.
D.: Eso es un círculo vicioso.
M.: Es el ego el que suscita esas dificultades creando obstáculos, y después sufre la perplejidad de las aparentes paradojas. Encuentre quién hace las preguntas y el Sí mismo será encontrado.
D.: ¿Cuáles son las ayudas para la realización?
M.: Las enseñanzas de las Escrituras y de las almas realizadas.
D.: ¿Pueden ser esas enseñanzas debates, discusiones y meditaciones?
M.: Sí, todas éstas son sólo ayudas secundarias, mientras que lo esencial es la gracia del Maestro.
D.: ¿Cuánto tiempo le llevará a uno obtener eso?
M.: ¿Por qué desea saberlo?
D.: Para darme esperanza.
M.: Ese deseo es un obstáculo. El Sí mismo está siempre aquí, no hay nada sin él. Sea el Sí mismo, y los deseos y las dudas desaparecerán. Ese Sí mismo es el presencia-dor en los estados de sueño profundo, de sueño con sueños y de vigilia. Estos estados pertenecen al ego. El Sí mismo trasciende al ego. ¿No existía usted en el sueño profundo? ¿Sabía usted entonces que estaba dormido o que no era consciente del mundo? Sólo en el estado de vigilia usted describe la experiencia del sueño profundo como incons-ciencia; por consiguiente, la consciencia cuando usted está dormido es la misma que cuando usted está despierto. Si usted sabe qué es esta consciencia de la vigilia, conocerá la consciencia que presencia los tres estados. Esta consciencia puede ser encontrada buscando la consciencia como ella era en el sueño profundo.
D.: En ese caso, me quedo dormido.
M.: ¡No hay mal en ello!
D.: Es un vacío.
M.: ¿Para quién es el vacío? Encuéntrelo. Usted no puede negarse a sí mismo nunca. El Sí mismo es siempre y continúa en todos los estados.
D.: ¿Debo permanecer como si estuviera en el sueño profundo y presenciar al mismo tiempo?
M.: Sí. La presenciación es el estado de vigilia. Por consiguiente, ese estado no será un estado de sueño profundo, sino de sueño profundo sin sueño profundo. Si usted sigue los pasos a sus pensamientos, será extraviado por ellos y se encontrará en un laberinto sin fin.
D.: Así pues, debo receder a la fuente de los pensamientos.
M.: Exactamente; de esa manera, los pensamientos desaparecerán y sólo quedará el Sí mismo. De hecho, para el Sí mismo no hay ningún adentro ni ningún afuera. Todo eso son también proyecciones del ego. El Sí mismo es puro y absoluto.
D.: Esto se comprende sólo intelectualmente. ¿No es el intelecto una ayuda para la realización?
M.: Sí, hasta una cierta etapa. Pero aún así, comprenda que el Sí mismo trasciende el intelecto —el intelecto debe desvanecerse para obtener el Sí mismo.
D.: ¿Ayuda mi realización a otros?
M.: Sí, ciertamente. Es la mejor ayuda posible. Pero no hay ningún otro a quien ayudar. Pues un ser realizado ve el Sí mismo de la misma manera que un orfebre aprecia el oro en diversas joyas. Sólo cuando usted se identifica con el cuerpo, las formas y las figuras están aquí. Pero cuando usted trasciende su cuerpo, los otros desaparecen junto con su consciencia corporal.
D.: ¿Ocurre eso también con las plantas, los árboles, etc.?
M.: ¿Existen ellos aparte del Sí mismo? Averígüelo. Usted piensa que los ve. El pensamiento es proyectado desde su Sí mismo. Encuentre de dónde surge. Los pensamientos cesarán de surgir y sólo quedará el Sí mismo.
D.: Yo comprendo teóricamente. Pero todavía están aquí.
M.: Sí. Es como una función de cine. Hay la luz en la pantalla y las sombras que pa-san rápidamente impresionan a la audiencia con la puesta en acto de alguna obra. Similarmente, será también así si en la misma representación se muestra también un público. El veedor y lo visto estarán entonces sólo en la pantalla. Aplíquese esto a usted mismo. Usted es la pantalla, el Sí mismo ha creado al ego, el ego tiene sus acrecencias de pensamientos que se muestran como el mundo, los árboles, las plantas, etc., sobre los cuales usted está preguntando. En realidad, todos éstos no son nada sino el Sí mismo. Si usted ve al Sí mismo, encontrará que todo es lo mismo, por todas partes y siempre. No existe nada más que el Sí mismo.
D.: Sí, aunque comprendo sólo teóricamente. Sin embargo, las respuestas son simples, bellas y convincentes.
M.: Incluso el pensamiento, «yo no comprendo» es un obstáculo. De hecho, sólo el Sí mismo es.
CONVERSACIONES
CON SRI RAMANA MAHARSHI

Tomo II

8 de septiembre de 1936

243. Las señoras Gulbai y Shirinbai Byramji, dos damas parsis, estuvieron haciendo preguntas sobre un punto central. Todas sus preguntas equivalían a una.

— Yo comprendo que el Sí mismo está más allá del ego. Mi conocimiento es teórico, no práctico. ¿Cómo obtendré la realización práctica del Sí mismo?

M.: La realización no es nada nuevo que tenga que ser obtenido. Ya está aquí. Todo lo que se necesita es librarse de este pensamiento: «Yo no he realizado».

D.: Entonces, uno no necesita intentarlo.

M.: No. La quietud de mente, o paz, es realización. No hay ningún momento en el que el Sí mismo no sea.
Mientras hay duda o la sensación de no-realización, debe efectuarse el intento para librarse uno mismo de estos pensamientos.
Los pensamientos se deben a la identificación del Sí mismo con el no-sí mismo. Cuando el no-sí mismo desaparece, sólo queda el Sí mismo. Para hacer sitio en cual-quier parte, es suficiente que las cosas sean eliminadas de allí. No es que se haga un sitio nuevo. No; es más —el sitio está ahí aunque sea angosto.
La ausencia de pensamientos no significa un vacío. Debe haber alguien que conozca ese vacío. El conocimiento y la ignorancia son de la mente. Nacen de la dualidad. Pero el Sí mismo es más allá del conocimiento y la ignorancia. Es la luz misma. No hay ninguna necesidad de ver al Sí mismo con otro Sí mismo. No hay dos sí mismos. Lo que no es Sí mismo, es no-sí mismo. El no-sí mismo no puede ver al Sí mismo. El Sí mismo no tiene vista ni oído. Es más allá de éstos —totalmente solo, como consciencia pura.
Una mujer, con su collar alrededor de su cuello, imagina que lo ha perdido y anda buscándolo, hasta que un amigo le hace reparar en él; ella ha creado su propia sensación de pérdida, su propia ansiedad de búsqueda y, después, su propio placer al recuperarlo. Similarmente, el Sí mismo está siempre aquí, ya sea que usted lo busque o no. Igual-mente, lo mismo que la mujer siente como si el collar perdido hubiera sido recuperado, así también, la eliminación de la ignorancia y la cesación de la identificación falsa revelan al Sí mismo que está siempre presente —aquí y ahora. Esto es llamado realización. No es nuevo. Implica la eliminación de la ignorancia y nada más.
El vacío es el mal resultado de buscar a la mente. La mente debe ser cortada, raíz y ramas. Vea quién es el pensador, quién es el buscador. Permanezca como el pensador, como el buscador. Todos los pensamientos desaparecerán.

D.: Entonces será el ego —el pensador.

M.: Ese ego es Ego puro, purgado de pensamientos. Es lo mismo que el Sí mismo. Mientras persista la identificación falsa, persistirán las dudas, surgirán las preguntas, y no habrá ningún fin para ellas. Las dudas sólo cesarán cuando se ponga fin al no-sí mismo. Eso resultará en la realización del Sí mismo. Ahí no quedará ningún otro para dudar o preguntar. Todas estas dudas deben disolverse dentro de uno mismo. Ninguna suma de palabras dará satisfacción. Aferre al pensador. Sólo cuando el pensador no es aferrado, los objetos aparecen fuera o las dudas surgen en la mente.
de: ' EL EVANGELIO DEL RAMANA MAHARSHI'





EL CONTROL DE LA MENTE


D. ¿Cómo puedo controlar la mente?
M. No hay ninguna mente que controlar si se realiza el Sí mismo. El Sí mismo brilla cuando la mente se desvanece. En el hombre realizado la mente puede estar activa o inactiva, pero sólo existe el Sí mismo, pues la mente, el cuerpo y el mundo no están separados del Sí mismo; y ellos no pueden permanecer aparte del Sí mismo. ¿Pueden ellos ser otros que el Sí mismo? Cuando se es consciente del Sí mismo ¿por qué debe uno preocuparse por estas sombras? ¿Cómo afectan ellas al Sí mismo?
D. Si la mente es meramente una sombra ¿cómo entonces ha de conocer uno al Sí mismo?
M. El Sí mismo es el Corazón, auto-luminoso. La iluminación surge del Corazón y alcanza el cerebro, que es la sede de la mente. El mundo es visto con la mente; así pues, usted ve el mundo por la luz reflejada del Sí mismo. El mundo es percibido por un acto de la mente. Cuando la mente es iluminada, es consciente del mundo; cuando no es iluminada, no es consciente del mundo.
Si la mente se vuelve hacia la Fuente de iluminación, el conocimiento objetivo cesa, y solo el Sí mismo brilla como el Corazón.
La luna brilla por el reflejo de la luz del sol. Cuando el sol se ha puesto, la luna es útil para mostrar los objetos. Cuando el sol ha salido, nadie necesita a la luna, aunque su disco es visible en el cielo. Así es con la mente y el Corazón. La mente se hace útil por su luz reflejada. Se usa para ver los objetos. Cuando se vuelve hacia dentro, se sumerge en la Fuente de iluminación que brilla por Ella misma, y la mente es entonces como la luna durante el día.
Cuando está oscuro, es necesaria una lámpara para dar luz. Pero cuando el sol ha salido, no hay ninguna necesidad de la lámpara; los objetos son visibles. Y para ver el sol, no es necesaria ninguna lámpara, es suficiente con que vuelva usted sus ojos hacia el sol auto-luminoso. Similarmente con la mente; para ver los objetos es necesaria la luz reflejada de la mente. Para ver el Corazón es suficiente que la mente se vuelva hacia él. Entonces la mente no cuenta y el Corazón es auto-fulgente.
D. Después de dejar este Asramam en Octubre, fui consciente de la Paz que prevalece en la Presencia de Sri Bhagavan envolviéndome por unos diez días. Mientras estaba ocupado en mi trabajo, había constantemente una corriente subterránea de esa paz en la unidad; era casi como la consciencia dual que uno experimenta mientras está medio dormido en una lección aburrida. Entonces se desvaneció enteramente; y las viejas estupideces vinieron en su lugar. El trabajo no deja ningún tiempo para la meditación separada. ¿Es suficiente recordarse a uno mismo constantemente «yo soy», mientras se trabaja?
M. (Tras una corta pausa). Si usted fortalece la mente, esa paz continuara todo el tiempo. Su duración es proporcional a la fuerza de la mente adquirida por la práctica repetida. Y una mente tal es capaz de abarcar la corriente. En ese caso, se dé usted o no al trabajo, la corriente permanece inafectada e ininterrumpida. No es el trabajo lo que obstaculiza, sino la idea de que es usted quien lo está haciendo.
D. ¿Es necesaria una meditación sentado para fortalecer la mente?
M. No, si usted tiene siempre la idea de que ella no es su obra. Al principio, el esfuerzo es necesario para que usted se acuerde de ella, pero después ella deviene natural y continua. El trabajo proseguirá por sí solo, y su paz permanecerá imperturbable.
La meditación es su verdadera naturaleza. Usted la llama meditación ahora, debido a que hay otros pensamientos que le distraen. Cuando estos pensamientos son disipados, solo queda usted —es decir, en el estado de meditación libre de pensamientos; y esa es su naturaleza real, que ahora usted está intentando obtener desechando otros pensamientos. Ese desechar otros pensamientos es llamado ahora meditación. Pero cuando la práctica deviene firme, la naturaleza real se muestra a sí misma como verdadera meditación.
D. ¡Cuando uno intenta la meditación, otros pensamientos surgen con más fuerza!
M. Sí, en la meditación surgen todo tipo de pensamientos. Eso es correcto; puesto que lo que está oculto en ti sale fuera. A menos que salga, ¿cómo puede ser destruido? Los pensamientos surgen espontáneamente, por así decir, pero solo para ser extinguidos de la forma debida, fortaleciendo así la mente.
D. Hay veces en que las personas y las cosas toman una forma vaga, casi transparente, como en un sueño. Uno cesa de observarlos como si estuvieran fuera, pero es pasivamente consciente de su existencia, mientras no activamente consciente de ningún tipo de sí mismidad. Hay una profunda quiescencia en la mente. ¿Es en tales veces ocasiones cuando uno está listo para sumergirse en el Sí mismo? ¿O es esta condición enfermiza, el resultado del auto-hipnotismo? ¿Debe ser fomentada como algo que produce una paz temporal?
M. Hay Consciencia junto con quiescencia en la mente; éste es exactamente el estado al que apuntar. El hecho de que la pregunta ha sido formulada sobre este punto, sin realizar que es el Sí mismo, muestra que el estado no es estable sino casual.
La palabra «sumergirse» es apropiada cuando hay tendencias hacia el exterior; y cuando, por consiguiente, la mente tiene que ser dirigida y vuelta hacia dentro, hay una submersión bajo la superficie de las externalidades. Pero cuando la quiescencia prevalece sin obstruir la Consciencia, ¿dónde está la necesidad de sumergirse? Si ese estado no ha sido realizado como el Sí mismo, el esfuerzo que hay que hacer puede ser llamado «submersión». En este sentido el estado puede decirse que es apropiado para la realización o la submersión. Así pues, las dos últimas preguntas que ha hecho usted no surgen.
D. La mente continua sintiéndose afectuosa hacia los niños, posiblemente porque la forma de un niño se usa a menudo para personificar lo Ideal. ¿Cómo puede ser aumentada esta preferencia?
M. Adhiérase al Sí mismo. ¿Por qué piensa usted en los niños y en sus reacciones hacia ellos?
D. Esta tercera visita a Tirunvannamalai parece haber intensificado el sentido del egoísmo en mí y hace la meditación menos fácil. ¿Es esta una fase pasajera sin importancia o un signo de que debo evitar tales lugares en el futuro?
M. Es imaginario. Este lugar u otro están dentro de usted. Esas imaginaciones deben acabar; pues los lugares como tales no tienen nada que ver con las actividades de la mente. Tampoco sus medios ambientes son meramente un asunto de su elección individual; ellos están ahí, como una cuestión de hecho; y usted debe elevarse sobre ellos y no enredarse en ellos.
(Un muchacho de ocho años y medio se sentó en la sala sobre las cinco de la tarde, cuando Sri Bhagavan subió la Colina. Durante Su ausencia, el muchacho habló sobre yoga y Vedanta en tamil puro, simple y literario, citando libremente los dichos de los Santos y las sagradas Escrituras. Cuando Sri Bhagavan entro en la sala, después de casi tres cuartos de hora, solo prevalecía el silencio. Durante veinte minutos el muchacho se sentó en la Presencia de Sri Bhagavan; no hablo ni una palabra, sino que sólo estuvo mirando-Le. Entonces las lágrimas fluyeron de sus ojos. Él las froto con su mano izquierda y poco después dejo el lugar diciendo que todavía esperaba la realización del Sí mismo).
D. ¿Cómo debemos explicar las extraordinarias características del muchacho?
M. Las características de su último nacimiento son fuertes en él. Pero por fuertes que sean, no se manifiestan salvo en una mente quiescente y calma. Está dentro de la experiencia de todos que los intentos de revivir la memoria a veces fallan, mientras que algo brilla en la mente cuando está quiescente y calma.
D. ¿Cómo puede la mente rebelde ser hecha quiescente y calma?
M. O bien usted ve su fuente de modo que desaparezca, o bien usted se entrega de modo que se desmorone. La entrega de sí mismo es lo mismo que el conocimiento de sí mismo, y ambos implican necesariamente el control de sí mismo. El ego sólo se somete cuando reconoce el Poder Más Alto.
D. ¿Cómo puedo escapar del samsara, que parece ser la causa real de la inquietud de la mente? ¿No es la renunciación un medio efectivo para realizar la tranquilidad de la mente?
M. El samsara está solo en su mente. El mundo no grita diciendo, «Aquí estoy yo, el mundo». Si lo hiciera, estaría siempre aquí, haciéndole sentir su presencia incluso en su sueño profundo. Sin embargo, puesto que no está en el sueño profundo, es impermanente. Al ser impermanente, carece de sustancia. Al no tener ninguna realidad aparte del Sí mismo, es fácilmente subyugado por el Sí mismo. Solo el Sí mismo es permanente. La renunciación es la no-identificación del Sí mismo con el no-Sí mismo. Cuando la ignorancia que identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo es eliminada, el no-Sí mismo cesa de existir, y eso es verdadera renunciación.
D. ¿Podemos nosotros llevar a cabo acciones sin apego, incluso en ausencia de esa renunciación?
M. Solo un Atma-jnani puede ser un buen Karma-yogui.
D. ¿Condena Bhagavan la Filosofía Dwaita?
M. Dwaita solo puede subsistir cuando usted identifica al Sí mismo con el no-Sí mismo. Adwaita es no-identificación.



Ramana Maharshi

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